LAS SÁDICAS CHECAS DEL FRENTE POPULAR

Los inicios de las checas

Cuánto orgullo parece sentir la izquierda por su supuesta ‘memoria histórica’, que pretende convencernos que fue la realidad de lo sucedido en España, aunque solo cuenten lo que les conviene, manipulando y adaptando a sus ideales gran parte de nuestra historia, y en la que ocultan las partes obscuras de su pasado republicano. Ya que en España, desde que se llevó a cabo el levantamiento del 18 de Julio de 1936, donde llegaron al gobierno de la república los vencedores del Frente Popular, un grupo de partidos políticos de izquierdas extremistas y sindicatos obreros, entre los que también estaban los de la FAI, (Federación Anarquista Ibérica), que, tanto en Madrid Barcelona, y Valencia, crearon en inmuebles expropiados, sus respectivos centros, comisiones represivas para realizar detenciones, requisas y asesinatos.

A estos centros se les conocía como checas, imitando así el nombre que en la Rusia soviética, se les daba a los centros de exterminio donde se cometía todo tipo de brutales y sádicas torturas a los que consideraban “un peligro para el régimen”, nombre que se les dio a estas cárceles, checa, significa en ruso, “Comité de policía política secreta en la antigua Unión Soviética”.

Una de las más conocidas es la ‘Checa de Bellas Artes’ en Madrid, donde está ahora el Círculo de Bellas Artes. En esta prisión, se calcula que murieron más de 1.800 personas en casi tres años que estuvo activa.

Tan brutales fueron las torturas en dichas prisiones, que el anarquista, Diego Abad de Santillán dice lo siguiente en, Por qué perdimos la guerra: “Uno de los aspectos que más nos sublevaba era la introducción de los métodos policiales rusos en nuestra política interior. Las torturas, los asesinatos, las cárceles clandestinas, la ferocidad con las víctimas, inocentes o culpables, estaban a la orden del día […] Lo ocurrido en las checas comunistas de la España republicana cuesta trabajo creerlo.

En el Hotel Colón, en el Casal de Carlos Marx, en la Puerta del Ángel nº 24, en el Castillo de Castelldefels, se perpetraban crímenes que no tienen antecedentes en la historia de la Inquisición”. Sí, muy bien. Pero nunca les importó el final de sus víctimas. Sólo eran enemigos de la República. Por eso se les tenía que exterminar. Eran cuerpos, no personas. Por eso no hubo listados de las personas que estuvieron en las checas. Si bien se podría pensar que no lo hicieron para protegerse, la realidad es que no les interesaba conocer la identidad de aquellas personas. Eran enemigos y por lo tanto, tenían que ser aniquilados.

Las checas fueron auténticos campos de concentración, casi idénticos a los creados por el régimen nazi

Como en ellos, se instalaron hornos crematorios, se descuartizó a presos para dar de comer a los cerdos, se torturó a los detenidos, se les atormentó con la comida (…) Fue un plan premeditado con la ayuda de la Unión Soviética para instaurar un régimen comunista en España. Es decir, las checas sirvieron, desde el inicio de la Guerra Civil, para exterminar a todas las personas que estaban en contra o pensaban de forma diferente.

El gobierno republicano negó la existencia de las checas como cárceles de tortura, diciendo que los encarcelados podían caminar con Libertad por ellas. En definitiva, las checas, según los republicanos, sólo eran prisiones, y nunca se realizaban torturas. Por suerte, han sobrevivido muchos testimonios de personas que sufrieron las infames torturas que se llevaron a cabo en ellas.

Las diversas técnicas de tortura en las checas

Hay que decir que algunas de las prácticas eran totalmente innovadoras en España, y esto fue ‘gracias’ a la llegada de activos de los bandos estalinistas al país para reforzar al Frente Popular.

“El submarino seco”: si la víctima no hablaba, le encasquetaban una bolsa de plástico que le cubría toda la cabeza hasta el cuello ajustándola al mismo, con el objetivo de generarle asfixia. A veces también utilizaban un cinturón que ceñían alrededor del cuello para provocar estrangulación.

“La banderilla”: consistía en inyectar en las manos y pies del preso, agua mezclada con heces para provocarles dolorosos abscesos en los miembros infectados y la disfuncionalidad de los mismos.

“Badajo”: consistía en colgar la víctima con las manos atadas en la espalda. Pasaban una cuerda por una polea y se la ataban a las muñecas, luego tiraban de la cuerda hasta que la persona quedaba levantada del suelo, hasta romperle los omoplatos.

“Empetao”: la víctima desnuda era atada en decúbito prono (boca abajo) sobre un banco con las piernas a cada lado. Los interrogadores le introducían a la víctima el cuello de una botella por el recto, empujando hacia dentro del intestino, una vez introducida media botella tiraban de ella, la cual hacía ventosa y succionaba la víscera. Si la víctima era mujer realizaban la misma técnica por la vagina.

“La ratonera”: consistía en colocar una rata dentro de una cacerola en la que sentaban a la víctima desnuda y atada para que no se pudiera levantar. Seguidamente con un infiernillo eléctrico procedían a calentar la olla, lo que provocaba que la rata quisiera salir de la misma al percibir el calor. La rata intentaba desgarrar un orificio a través del cuerpo de la persona para poder escapar.

“El collar eléctrico”: Se colocaba un collar de bolas metálicas alrededor del cuello de la víctima que iba conectado a un cable a través del cual se le administraban descargas eléctricas reguladas en intensidad.

“La ducha fría”: la ducha era un pequeño cuarto en cuya parte exterior se hallaba instalada una manguera que introducía agua fría a gran presión. En el se encerraba a la víctima completamente desnudo y era sometida a una prolongada y violenta ducha.

“La argolla”: consistía en colocar a la víctima desnuda, atada de manos y colgado por un pié en una argolla con la cabeza hacia abajo, sumergiendo la cabeza de la persona a la altura de la nariz en un recipiente con agua o excrementos mientras era azotado. Para poder respirar debían contraerse, realizando un esfuerzo inhumano hacia arriba para sacar la nariz del líquido.

“El gancho”: la víctima era atada por las muñecas y colgada de un gancho fijado en el techo. A los pies de la víctima se ataba pesas, a fin de producir una mayor tracción sobre sus articulaciones. Suspendido de esta forma y desnudo, era azotado para que confesara.

“El tizón”: la víctima era atada por las muñecas a un gancho en el techo con los pies en el suelo. Mientras era interrogada se le producían con cigarros o con una plancha de ropa quemaduras en el tórax y abdomen.

“El pozo”: la víctima era introducida en una estrecha estructura de madera sobre un pozo. En ella se montada una polea para hacer descender o izar al prisionero. Así podían sumergirle la cabeza en el agua el tiempo que quisieran y prolongar la sensación de ahogamiento.

“El gomazo”: consistía en colocar alrededor de la cabeza una goma elástica ancha a la altura de la frente. De dicha goma colgaba una campanilla de la que trababan y soltaban para que la campanilla metálica impactara contra el cráneo durante el interrogatorio.

“Quebrantahuesos”: con una tenaza de punta hueca luxaban la falangeta de cada dedo, posteriormente luxaban la falangina y finalmente las falanges. En ocasiones también lo hacían con los dedos de los pies. Con un artilugio denominado “Talón de Aquiles” luxaban todas las falanges de la mano a la vez.

“El deposito”: Consistía en cerrar a la víctima a obscuras en una pequeña habitación que se utilizaba como depósito de cadáveres. En dicha habitación se encontraban diversos cadáveres compañeros de la persona que habían sido asesinados al aplicarles las técnicas de tortura. En el habitáculo había un fuerte olor a cadáveres en descomposición. Podían pasar ahí varias noches.

“La bañera”: consistía en interrogar la víctima dentro de una bañera con agua fría jabonosa donde en su fondo habían depositados trozos de vidrio. La persona estaba con las manos atrás y atadas por las muñecas, mientras su cuerpo se iba cortando con los vidrios.

“Echar a los cerdos”: En los patios de algunas checas como la de San Elías, se criaban cerdos. La técnica consistía en realizar a la víctima varios cortes profundos por las piernas a la vez que era lanzado al centro de la piara, los cerdos al percibir el olor de la sangre la agredían a mordiscos hasta comérsela viva. En ocasiones hacían presenciar la tortura de su compañero, a la víctima que sería interrogada después. O bien ya difunta, el cuerpo de la víctima era troceado y lanzado como alimento.

Cuando una víctima caía exhausta de agotamiento por las diversas torturas y no le había podido sacar información en el interrogatorio, eran llevadas a la enfermería donde le inyectaban un estimulante: normalmente cloruro de cocaína, por vía intravenosa.

Esto les provocaba una duradera euforia que permitía seguir con las torturas. Y obviamente, estas no eran todas las técnicas que había, a estas hay que añadir las palizas, violaciones, etc. Se calcula que en estas prisiones, murieron al rededor de 10.000 personas, aunque es imposible de comprobar por falta de documentación.

Memoria Histórica y checas

Curiosamente, a todos los historiadores que han creado la llamada ‘Memoria histórica’, se les ha olvidado por completo toda esta época obscura de la historia de España, debe de ser que como es de la época de la II República, no hay que tener memoria de tales hechos.

Las checas eran instalaciones utilizadas en la zona republicana al margen de las leyes para detener, interrogar, violar, torturar y ejecutar o asesinar. Tras el robo domiciliario secuestraban a las personas y las llevaban a este tipo de lugares pertenecientes a partidos, sindicatos y organismos vinculados al Frente Popular; han sido calificadas por varios historiadores como escuadrones de la muerte. La palabra procede del ruso, de la primera policía política creada en 1917 por Lenin, significa: “Comisión Extraordinaria”.

A la ejecución se la denominaba: “El Paseo”. Para Cesar Vidal (historiador y novelista, autor de más de 90 libros traducidos a más de 12 idiomas, que enseña en universidades de Europa y América y ganador de numerosos premios literarios). Sólo en Madrid había 331 checas aunque para CEUS (Instituto de Estudios Históricos) el total de ellas era de 345, perteneciendo 42 (aunque se asegura que son más) al P.S.O.E. y la U.G.T. como enumera cada una de ellas con su nombre y ubicación geográfica exacta Alcala digital.com/es Diario de Información-España.

Cesar Vidal estima que sólo en Madrid se ejecutaron más de 16.000 personas en checas. La dirección de las mismas pertenecía al SIM (Servicio de Investigación Militar),creado por Indalecio Prieto, artífice de ésta monstruosidad y diputado del P.S.O.E., fue ministro de Hacienda y ministro de Defensa; éste mismo amenazaba pistola en mano a los Diputados en el Congreso, llegando a encañonar a algunos de ellos (a Jaime Oriol por ejemplo), al final pudo como un gánster robar parte del tesoro expoliado durante la contienda (oro, alhajas, reliquias, cuadros de gran formato e incluso un clavo de Cristo, y el oro del Banco de España, valores bursátiles, cajas de seguridad, etc.), embarcarlo en el yate Vita y vivir a cuerpo de rey en México, el grueso del oro y demás riquezas del Banco de España fue llevado a Moscú.

En Madrid el SIM fue dirigido por Ángel Pedrero, del P.S.O.E. ayudante y sucesor de Agapito García Atadell, (P.S.O.E. y miembro de la ejecutiva de U.G.T.) éste último adicto y amigo íntimo de Indalecio Prieto; Agapito era conocido por dominar las checas del P.S.O.E. y famoso por dirigir las Brigadas del Amanecer, utilizó los archivos del Ministerio de la Gobernación, (actualmente Interior) para perseguir a gente de derechas y católicos. (la prensa francesa le atribuye más de 2000 ejecuciones); las Milicias Populares de Investigación le pertenecían.(C./Martínez de la Rosa nº 1), Disponía de 48 agentes en la checa, el 2º agente era Ángel Pedrero García y jefes de grupo: Luis Ortuño y Antonio Albiach Giral.

Agapito gozaba de autoridad oficial y plena asistencia de la Agrupación Socialista Madrileña y de la representación Socialista Madrileña; incluso ministros socialistas como Anastasio de Gracia visitaban la checa. Ángel Galarza (P.S.O.E.), Ministro de la Gobernación con Largo Caballero (éste amenazó de muerte en el Congreso a Calvo Sotelo) daba órdenes para los paseos. El director del SIM era Santiago Garcés, miembro del P.S.O.E; éste (según testimonios y documentos de la época) iba en la camioneta que secuestro y asesinó a Calvo Sotelo.

César Alcalá (historiador, escritor y periodista. Barcelona 1965,especialista en la guerra civil española, autor de numerosos libros históricos, colaborador de medios como La Razón, COPE, premiado y asesor en el Diccionario Español de la Real Academia de la Historia) cita a un periodista de la época que pudo escapar de las torturas: el SIM era el P.S.O.E., la checa era el P.S.O.E., los torturadores eran el P.S.O.E.(…)

El SIM fue un plagio de las checas soviéticas, pero la dirección y el personal gerente en casi su totalidad, pertenecía al P.S.O.E.(…).El autor de las cámaras de tortura de las calles de Zaragoza y de Vallmajor, Alfonso Laurencic, señaló que las ordenes directas recibidas eran del jefe supremo del SIM, Garcés, del P.S.O.E.(…)Es decir no hubo un solo Paracuellos. Clérigos enterrados vivos, otros tras torturas vejatorias durante días… (César Alcalá, Checas de Barcelona). Con Largo Caballero de Presidente del Gobierno, las checas del P.S.O.E. desatan el terror en Madrid.

El líder anarquista José Peirats describió las checas del SIM en éstos términos en su libro: “La CNT en la revolución española”:…Las checas del SIM eran tenebrosas, instaladas en antiguas casas y conventos. El régimen de torturas que se aplicaba era el procedimiento brutal: palizas con vergajos de caucho, seguidos de duchas muy frías, simulacros de fusilamiento y otros tormentos horrorosos y sangrientos. Los consejeros rusos modernizaron ésta vieja técnica.

Las nuevas celdas eran más reducidas, pintadas de colores muy vivos y pavimentados con aristas de ladrillos muy salientes. Los detenidos tenían que permanecer en pie continuamente, bajo una potente iluminación roja o verde. Otras celdas eran estrechos sepulcros de suelo desnivelado en declive…los recalcitrantes eran encerrados en la “cámara frigorífica” o en la “caja de los ruidos “o atados a la silla eléctrica”. La primera era una celda de dos metros de altura en forma redondeada; al preso se le sumergía allí en agua helada, horas y horas hasta que tuviese a bien declarar lo que se deseaba. La caja de los ruidos era una especie de armario dentro del cual se oía una batahola aterradora de timbres y campanas. La “silla eléctrica” variaba de las empleadas en las penitenciarias norteamericanas en que no mataban físicamente.

Para Cesar Alcalá en su libro: “Las Checas del Terror”; “fueron auténticos campos de concentración. Se instalaron hornos crematorios, se descuartizó a presos para dar de comer a los cerdos, se torturó a los detenidos, se les atormentó con el alimento…”

El anarquista Diego Abad de Santillana. (1897-1983, España), en su libro:” ¿Por qué perdimos la guerra?” carga contra las checas (lugares de exterminio del Frente Popular) y dice:”uno de los aspectos que más nos sublevaba era la introducción de los métodos policiales rusos a nuestra política interior. Las torturas, los asesinatos, las cárceles clandestinas, la ferocidad con las víctimas, inocentes o culpables, estaban a la orden del día (…).En el Hotel Colón; en el Casal de Carlos Marx, en la Puerta del Ángel nº 24, en el Castillo de Castelldefels, se perpetraban crímenes que no tenían antecedentes en la historia de la Inquisición.”

Las técnicas de torturas, algunas autóctonas ,otras traídas por asesores soviéticos ;aunque las palabras apenas pueden reflejar el horror que supuso sufrirlas; son de destacar las torturas con ratas conocidas como: la ratonera; éstas horrendas prácticas pertenecían al “manual de las checas de Kiev” que circulaba entre el Frente Popular, Orwell que fue activista del mismo en España conocía dichas torturas y se inspiró en ese manual para su libro: 1984;en el cual aparecen este tipo de horrores en la habitación 101;de hecho G. Kopp, instructor de milicias de Orwell fue capturado y enviado a Moscú donde murió en una pequeña habitación minada de ratas.

Otras técnicas denominadas:el submarino seco,banderilla, la bebida leche de pantera y revienta fronteras, escribir a máquina, la carbonera, la nevera, la campana, la verbena, badajo. empetao, la silla eléctrica, el collar eléctrico, la ducha fría, la argolla, el pozo, el gancho, el quebrantahuesos, el tizón, el gomazo, echar a los cerdos, astillado, amputación, el depósito, la bañera, el dentista, la enfermería…no eran menos horribles y propias del manual del chequista. Orwell diría más tarde:(“¡lo que vi en España…las iglesias eran saqueadas por todas partes cómo lo más normal del mundo!”).

Pablo Iglesias fundador del P.S.O.E. proclamaba: ¡Queremos la muerte de la Iglesia!…¡Para ello educamos a los hombres, y así les quitamos la conciencia! (VI congreso del P.S.O.E. en Gijón).Largo Caballero, Presidente del Gobierno y diputado del P.S.O.E. manifestaba: ¡si triunfan las derechas tendremos que ir a la guerra civil, la democracia es incompatible con el socialismo. No creemos en la democracia como valor absoluto. Tampoco creemos en la libertad ! (1934 Ginebra). ¿¡Programa de acción!?” ¡SUPRESIÓN de todas las personas que por su situación económica o por sus antecedentes puedan ser una rémora para la revolución! (El Liberal de Bilbao, 20 de enero de 1936.)

Azaña, primer Presidente de la Republica, diputado del P.S.O.E. por Bilbao y Ministro de la Guerra, ante la oleada de quema de conventos, iglesias, colegios y los sangrientos sucesos determinó la no intervención de la fuerza pública en los disturbios que el 11 de Mayo convirtió España en pasto de las llamas, manifestando: ¡Todos los conventos de España no valen la vida de un republicano, si sale la guardia civil yo dimito!. El periódico El Socialista publica ante tales acontecimientos: “las órdenes religiosas significan en España poco más que nada. Indalecio Prieto diputado del P.S.O.E., ministro de Defensa y de Hacienda en la 2ª Republica manifestaba:” ¡Y al enemigo le digo: Encontraras cadáveres pero no hallaras prisioneros!”. ”¿¡Por qué nos molestamos en tener una Comisaria de Justicia!?; ¡llamémosla Comisaria para el Exterminio Social y que actúe de esa manera! “Lenin contestó: ”¡Bien dicho, así es exactamente como debería llamarse, pero no podemos decirlo!”.

Subían con el alba… Como piratas de nocturnas voces…
(Agustín de Foxà)

Publicado por Plataforma Contra la Apología del Marxismo

La PLATAFORMA CONTRA LA APOLOGÍA DEL MARXISMO tiene como objetivo primordial exigir la retirada de los espacios públicos de toda España los vestigios del comunismo, que en forma de nombres de calles, placas, monumentos, fundaciones, centros de enseñanza, etc. ensalcen la figura de personajes vinculado al marxismo internacional y especialmente de quienes cometieron fechorías y crímenes durante la II República y la Guerra Civil durante el llamando Terror Rojo.

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