EL CHE GUEVARA: “Una fría máquina de matar”.

El proyecto investigador que lleva a cabo «Archivo Cuba: Proyecto Verdad y memoria» ―una organización sin fines de lucro que promueve los Derechos Humanos a través de investigaciones y publicaciones― ha logrado documentar al menos 1.118 fusilamientos en toda la isla entre 1957cuando ya el aparato del Ejército Rebelde hacía cumplir su disciplina, y diciembre de 1960. En una gran parte de estas matanzas jugó el Che Guevara un papel destacado.

Félix Rodríguez, un agente de la CIA integrado en el equipo que dio caza al Che Guevara en Bolivia, le preguntó sobre las ejecuciones que llevó a cabo el activista comunista: «Más o menos 2.000». «Me dijo que eran todos agentes de la CIA y no discutió la cifra», aseguró el agente de la CIA.

Las víctimas del Che fueron variadas: desertores de su ejército, inocentes delatados por rencillas personales, oficiales del ejército de Fulgencio Batista. Uno de sus biógrafos ―Jorge Castañaeda― afirma que «Por muy justificadas que pudieran haber parecido estas ejecuciones en la época, fueron llevadas a cabo sin respeto por el debido proceso legal».

Una de las referencias más notorias a la crueldad de Guevara es la confesión de Carlos Franqui, en el transcurso de una conversación con él en unas tenebrosas oficinas en La Habana de 1962: «… Hemos encarcelado a mucha gente sin saber con seguridad si eran culpables. En la Sierra Maestra, fusilamos a mucha gente sin saber si eran totalmente culpables. A veces, la revolución no puede detenerse a conducir una investigación, tiene la obligación de triunfar».

Su matanza más célebre es la que tuvo lugaren la fortaleza de La Cabaña, en 1959, donde dirigió cerca de 200 ejecuciones. En ese momento no había guerrilla, no había guerra. El ejército de Batista había sido derrotado, no había la más mínima resistencia. Esas ejecuciones fueron a sangre fría.En una entrevista concedida al canal 6 de la televisión cubana en febrero de 1959, afirmó: «En La Cabaña todos los fusilamientos se hacen por órdenes expresas mías».

Confesión de Guevara, fecha 18 de febrero de 1957, sobre la ejecución del guía campesino Eutimio Guerra, acusado de pasar información al enemigo y condenado a muerte: «Sus compañeros no querían pasarlo por las armas, pero acabé el problema dándole en la sien derecha un tiro de pistola 32 con orificio de salida en el temporal derecho. Boqueó un rato y quedó muerto. Al proceder a requisarle las pertenencias no podía sacarle el reloj, amarrado con una cadena al cinturón. Entonces él me dijo con una voz sin temblar muy lejos del miedo: Arráncala, chico, total… Eso hice, y sus pertenencias pasaron a mi poder».

Otro aspecto en el que el Che puede ser extraordinariamente criticado es que fue él quien creó el primer campo de trabajo en Cuba, que fue situado en la península Guanahacabibes, donde metían a funcionarios o militantes del Partido Comunista que no habían cumplido con las normas, que no eran lo suficientemente revolucionarios.

Ese fue el primer paso hacia los campos de trabajo forzado que hubo en Cuba en los años 60, tristemente conocidos como Unidad Militar de Ayuda a la Producción (UMAP), donde fueron encerrados homosexuales, católicos, adeptos de las religiones afrocubanas…

Cuando había juicios, duraban media hora o ni siquiera eso y la gente era condenada a muerte sistemáticamente bajo pretexto de haber sido esbirros de la dictadura de (Fulgencio) Batista, pero eso no era comprobado. No fueron juicios dignos.El Che Guevara escribía en su diario de viajes por América Latina durante su primer viaje en 1951-1952: «Degollaré a todos mis enemigos», lo que da una idea de la patología de ese hombre.

En su mensaje a la Tricontinental en 1967, poco antes de morir en Bolivia, escribió que el revolucionario debe ser una máquina de matar. Todos sus discursos están llenos de ese tipo de culto a la muerte, la muerte de los demás, no de la suya.

En su discurso en las Naciones Unidas de 1964 amenazó sin tapujos: «Hemos fusilado, fusilamos, y seguiremos fusilando mientras sea necesario».

Ya tercero en el poder, detrás de Fidel Castro y su hermano Raúl, determinó la ejecución de todos los disidentes políticos, guillotinó la prensa independiente, intentó prohibir… ¡el rock and roll!, arrastró la economía cubana a la quiebra –fue su ministro de Industrias–, y (créase o no), hizo encarcelar a todos los homosexuales. Según testimonios de muchos que lo conocieron, «era un homófobo fanático, y también lo era Fidel».

Aparte de su extremada crueldad, Ernesto Che Guevara destacó por su racismo y su manifiesta homofobia, algo común a los revolucionarios castristas.

En su diario incluyó pasajes con los que quedaba demostrado su ideario racista, principalmente hacia los negros: «Los negros, esos magníficos ejemplares de la raza africana que han mantenido su pureza racial gracias al poco apego que le tienen al baño, han visto invadidos sus reales por un nuevo ejemplar de esclavo: el portugués. El desprecio y la pobreza los une en la lucha cotidiana, pero el diferente modo de encarar la vida los separa completamente; el negro indolente y soñador, se gasta sus pesitos en cualquier frivolidad o en ‘pegar unos palos’ (emborracharse), el europeo tiene una tradición de trabajo y de ahorro que lo persigue hasta este rincón de América y lo impulsa a progresar, aun independientemente de sus propias aspiraciones individuales».

En cuanto a su homofobia, consideraba a los homosexuales como “pervertidos, incapaces”, y la contrapartida del Hombre Nuevo Cubano: modelo con ecos del nazismo.

«Conducta impropia», un documental estrenado en 1984 y cuyos directores fueron Néstor Almendros y Orlando Jiménez Leal, demostró la construcción de campos de trabajos forzados en la Península de Guanahacabibes (Cuba) destinados para los homosexuales e ideados por Ernesto Che Guevara, al estilo de Auschwitz.

Algo que reforzó Guillermina Sutter Schneider: «Esos crueles centros eran como el campo de Auschwitz. Sólo cambiaron la inscripción “El trabajo libera” por “El trabajo los hará hombres”, claramente dirigido a los homosexuales».

Además, en los años 70 se dictó la increíble Ley de Ostentación Homosexual, que prohibía “las manifestaciones públicas de afecto entre personas del mismo sexo”.

Este guerrillero fue siempre partidario de la imposición de regímenes comunistas en todo el mundo, aunque eso implicase violencia sanguinaria mediante las armas. Así lo afirmó en un artículo que se publicó en 1968 la revista «Verde Olivo», uno de los principales instrumentos de propaganda del régimen comunista de Fidel Castro: «El camino pacífico está eliminado y la violencia es inevitable. Para lograr regímenes socialistas habrán de correr ríos de sangre y debe continuarse la ruta de la liberación, aunque sea a costa de millones de víctimas atómicas».

En sus declaraciones manifiesta sin rubor su violencia, que adquiere caracteres de auténtico sadismo:

“Hay que acabar con todos los periódicos. Una revolución no puede lograrse con libertad de prensa”.

“Para enviar hombres al pelotón de fusilamiento no es necesaria la prueba judicial. Ese procedimiento es un detalle burgués arcaico. ¡Esta es una revolución! Y un revolucionario debe ser una fría máquina de matar motivado por odio puro”.

“Tengo que confesarte, papá, que realmente me gusta matar” (En carta a su padre).

Humberto (Bert) Corzo, director desde 1994 del sitio Cubanet, Prensa Independiente, resume en pocas palabras la figura ominosa del Che:«Fue fanático, dogmático, rencoroso, envidioso, arrogante, soberbio, mentiroso, racista, carente de moral, mercenario y homófobo. Una fría máquina de matar que el fanatismo de la izquierda ha convertido en héroe».

Publicado por Plataforma Contra la Apología del Marxismo

La PLATAFORMA CONTRA LA APOLOGÍA DEL MARXISMO tiene como objetivo primordial exigir la retirada de los espacios públicos de toda España los vestigios del comunismo, que en forma de nombres de calles, placas, monumentos, fundaciones, centros de enseñanza, etc. ensalcen la figura de personajes vinculado al marxismo internacional y especialmente de quienes cometieron fechorías y crímenes durante la II República y la Guerra Civil durante el llamando Terror Rojo.

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