DOLORES IBÁRRURI (LA PASIONARIA): “¡Muera España; viva Rusia!

DOLORES IBARRURI (LA PASIONARIA) fue uno de los personajes más relevantes de la República, el Frente Popular, y la Guerra Civil, cuya actividad política está relacionada con el Terror Rojo, debido a su protagonismo en el PCE, y a sus continuos llamamientos a las purgas y a las persecuciones contra los enemigos de la subversión marxista, por lo cual se la puede adjudicar una cuota de responsabilidad en el desencadenamiento de las torturas y asesinatos que sufrieron muchos españoles por parte del Frente Popular.

Participó activamente en la Huelga General revolucionaria de 1917. Impresionada por el triunfo de la revolución bolchevique en Rusia, ella y su marido rompieron el PSOE para crear el PCE, que seguía la línea del más puro y duro estalinismo. Su fascinación por el dictador ruso le llevaba a exclamar como consigna subversiva el grito de  «¡Muera España y viva Rusia!», que pasó a ser una proclama de guerra para los milicianos.

Fue miembro del Partido Comunista desde su fundación, ostentando su Secretaría General durante la época más turbulenta del Terror Rojo, desde la cual luchó para instaurar la dictadura del proletariado en España bajo el auspicio directo de Stalin.

Su carrera fue fulgurante dentro del por aquel entonces minúsculo y sectario Partido Comunista Español. Su padrino político fue José Bullejos, de cuya mano entró en el Comité Central en 1929.

Residente en Madrid, Pasionaria viaja a la Unión Soviética por primera vez como delegada al XIII pleno de la Komintern. Fue su presentación en la sociedad comunista internacional. Allí conoció a Stalin, al que dejó impresionado con su verborrea marxista. Durante este viaje descubrió Moscú, según ella “la ciudad más maravillosa de la tierra”.     Ya de vuelta en casa, mediante la Unión de Mujeres Antifascistas, la Pasionaria se involucra directamente en las luchas obreras, como la revuelta de los mineros de Asturias de 1934.

Es ya un hecho comprobado históricamente la certeza de aquel incidente que protagonizó en las Cortes el día 11 de julio de 1936, pocas horas antes del asesinato de José Calvo Sotelo, líder del partido monárquico Renovación Española, asesinado en la madrugada del día 13 por los pistoleros de Indalecio Prieto, magnicidio que había vaticinado La Pasionaria en el Congreso, en el transcurso de un altercado que tuvo con el político conservador.

Cuando Calvo Sotelo denunció el estado de desorden y anarquía que padecía España bajo el gobierno frentepopulista, varios diputados de la derecha aseguraron que “La Pasionaria” comentó desde su escaño «este hombre ha pronunciado su último discurso». 

Aunque se ha intentado desmentir la veracidad de este episodio, esas palabras fueron corroboradas por dos testigos de excepción, a los que no se puede acusar de partidismo en favor de la derecha:

«Me acuerdo del día que Dolores Ibárruri le dijo a Calvo Sotelo aquello de “has hablado por última vez”, porque yo me sentaba en un escaño muy cercano al de Calvo Sotelo» (Josep Tarradellas, en una entrevista por Pilar Urbano,  Revista “Época“, nº 33; 1985; p. 26.)

«Dolores Ibárruri, la Pasionaria, del partido comunista de las Cortes, le gritó: “Éste es tu último discurso: yasí fue”(Salvador de Madariaga, diputado republicano en cortes; España: ensayo de historia contemporánea; 1979, pg. 384)

¿Cómo entender estas palabras premonitorias de la diputada comunista? ¿Fue un vaticinio exitoso? Lo cierto es que no se pueden considerar como causa directa de la muerte de Calvo Sotelo, ya que esa estaba planificada desde la llegada al poder del Frente Popular, pero lo que sí cabe colegir de ellas es que muy posiblemente La Pasionaria estaba al tanto del inminente magnicidio.

Lo más llamativo de ese incidente es que Dolores Ibárruri pronunció estas palabras mientras apoyaba la mano izquierda en su escaño, y con el dedo índice apuntaba al diputado conservador. Sobre esta escena había un vídeo en YouTube que, por supuesto, ha desaparecido.

Por supuesto también, esta amenaza no se hizo constar en el diario de sesiones.

Parece ser que la razón de esa amenaza de encuentra en un diálogo gramatical entre los dos protagonistas: la Ibárruri había dicho que habría que suprimir la letra “ceda”―en aquellos tiempos se llamaba así a la “zeta” del abecedario, aludiendo así al partido de la oposición CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), que apoyaba a Calvo Sotelo―. La respuesta de éste no se hizo esperar: «No es posible hacerlo, porque entonces no tendríamos una letra para llamar a las zorras». Estas palabrasdesencadenaron la furia en La Pasionaria,que había lanzado aquella consigna misándrica de «¡Hijos sí; maridos, no!».

En sus continuas amenazas a las bancadas de la derecha, llegó a decir en una sesión parlamentaria que «nosotros no debiéramos tolerar que se sentasen ahí».

También justificó la violencia contra la Iglesia, teniendo el descaro de acusar en el Parlamento a los propios sacerdotes de ser los responsables de la quema de Iglesias, porque en algunos registros habían encontrado objetos de culto en las casas de algunos de ellos, todo eso mientras legitimaba el estallido de octubre de 1934, auténtico inicio de la guerra civil, contra el poder constituido, criticando la represión de los guardias de asalto.

Definió el golpe de estado de octubre 1934 como una  revolución «romántica», como «octubre glorioso», a pesar de los más de 1.500 muertos que provocó.

Su querencia estaliniana le llevó a imitarle en sus procedimientos, haciendo llamamientos para ejecutar las purgas de los disidentes en el seno del PC: «Es necesario extirpar, como se extirpan del campo las plantas dañosas, al troskismo de las filas proletarias de nuestro país. Es necesario extirparlo y aplastarlo como a fieras rabiosas, porque si no, nos encontraremos en cada momento decisivo con que no se puede comenzar la ofensiva, porque hay que atender los disturbios que ellos promueven en la retaguardia»  (Mundo Obrero, 12 de Agosto de 1937).

Como resultado de esta sentencia, la mayoría de los troskistas ―miembros del POUM―, fueron exterminados, incluido el propio Nin y toda su junta directiva, sin ahorrarles torturas, con la participación de agentes soviéticos.  Hay que tener en cuenta que siendo como era Dolores, defensora incondicional del dictador Stalin, apoyó su alianza con Hitler y su invasión de Polonia, donde empezó la  2ªGuerra Mundial.

Otro llamamiento a las persecuciones y la violencia lo hizo en un mítin celebrado en Valencia, donde dijo estas tremendas palabras, ante miles de enfervorizados prosélitos, palabras que prendieron la mecha de la represión en la que ya en ese instante era capital provisional de la zona frentepopulista durante la guerra: «Más vale condenar a cien inocentes a que se absuelva a un solo culpable».

Durante la Guerra Civil frecuentaba la llamada «Fundación Pasionaria», sita en la Ronda de Atocha, sucursal de la Checa de San Bernardo, que llevaba allí los bienes requisados a los detenidos. Esta Checa estaba ubicada en el convento de las Salesas sito en el número 72 de la calle de San Bernardo, y estaba regentada por el PCE que dirigía La Pasionaria.

Su continuo llamamiento a las depuraciones y las purgas, a la violencia revolucionaria, se observa con claridad en el testimonio del diplomático escandinavo Félix Schlayer, quien realizó cientos de tareas humanitarias, y que intentó mediar por su abogado, Sr. Ricardo De la Cierva ―posteriormente asesinado en Paracuellos―, para lo cual se reunió con Dolores Ibárruri, con quien mantuvo una entrevista de hora y media.  Al terminar la reunión, Schlayer contó lo siguiente: «Hacia el final de la conversación , le pregunté cómo se imaginaba ella que las dos mitades de España, separadas la una de la otra por un odio tan abismal, pudieran vivir otra vez como un solo pueblo y soportarse mutuamente, a lo que contestó la Pasionaria: “¡Eso es simplemente imposible! ¡No cabe más solución que la de que una mitad de España extermine a la otra”».

Durante su largo exilio en Moscú, dirigió el PCE hasta que se hizo cargo Santiago Carrillo de su Secretaría General. Mantuvo una estrecha relación con los principales dirigentes comunistas de la época estaliniana, incluido el mismo Stalin, utilizando los muy democráticos medios de la Unión Soviética para combatir la disidencia ―cárceles y campos de concentración para los que no eran de su cuerda―, contando con la ayuda de la NKVD Soviética. Sus servicios al terror estalinista le valieron varias distinciones prestigiosas: la orden de Lenin, Orden de la Revolución de Octubre, Orden de la Victoria del Socialismo, Premio Lenin de la Paz.

A pesar de este historial, Dolores Ibárruri cuenta hoy con homenajes en algunos municipios españoles, en forma de nombre de calles, e incluso monumentos con estatuas, los cuales deben ser retirados porque estos reconocimientos incumplen tanto la resolución europea citada, como los artículos citados anteriormente de la Ley de Memoria Histórica, pues la pervivencia de estos homenajes no respeta la dignidad de los descendientes de las víctimas que sufrieron persecución, torturas y asesinatos motivados por la actividad política de Dolores Ibárruri, la cual, como hemos demostrado, incitaba al odio y la violencia contra los adversarios.

POR LA ILEGALIZACIÓN DE LAS FUNDACIONES QUE HACEN APOLOGÍA DEL MARXISMO

Artículo de Segundo Sánz (OK Diario)

Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez ya estudia como ilegalizar a la Fundación Francisco Franco, al mismo tiempo asociaciones que hacen apología del Frente Popular se frotan las manos con la reforma integral de la Ley de Memoria Histórica de 2007 que prepara el nuevo Ejecutivo socialista.

Y es que estas fundaciones que ensalzan a figuras protagonistas del bando republicano de la Guerra Civil española, involucradas también en el horror y en el pasado más negro de este país, recibirán cuantiosas subvenciones públicas por parte del gabinete Sánchez a fin de seguir alimentando el revisionismo histórico iniciado por Zapatero.

Entre ellas se encuentran, por ejemplo, la Fundación Domingo Malagón, nombre del responsable del aparato de falsificación del Partido Comunista e integrante del Quinto Regimiento de las milicias populares, la Fundación Anastasio de Gracia o la Fundación Horacio Fernández Inguanzo.

La fundación Domingo Malagón recibió entre 2006 y 2010 por orden del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero subvenciones por un importe total de 421.342,56 euros, de los que 193.165 fueron para la recuperación de fosas. La cantidad restante se destinó a estudios, monolitos y placas.

Por su parte, la fundación Horacio Fernández Inguanzo obtuvo en esos años una asignación de 45.000 euros para una actividad archivística titulada «Un acercamiento prosopográfico a la represión contra los comunistas, 1956-1963». En cuanto a la fundación Fundación Anastasio de Gracia, se llevó 40.226 euros para la «dignificación moral de los líderes sindicalistas del metal».

Anastasio de Gracia fue subsecretario de Armamento del Ministerio de Armamento Nacional bajo la presidencia del Gobierno republicano de Juan Negrín, tras haber sido ministro de Industria y Comercio y de Trabajo y Previsión entre 1936 y 1937. Mientras que Horacio Fernández Inguanzo, El paisano, fue teniente de artillería en las milicias del Frente Popular.

En su caso, el socialista Anastasio de Gracia llegó a visitar la checa liderada por Agapito García Atadell. Lo cuenta así el historiador José María Zavala en Los gánsters de la Guerra Civil (Plaza &Janés, 2006): «Para la realización de sus fechorías, los chequistas de Atadell contaban con el respaldo de la autoridad oficial y de la Agrupación Socialista Madrileña, así como de la minoría parlamentaria del Partido Socialista, cuyos representantes, incluido algún ministro como Anastasio de Gracia, visitaban la checa y alentaban a sus miembros”.

Una historia sesgada

El Ministerio de Justicia, con Dolores Delgado al frente, ha creado una nueva Dirección General para la Memoria Histórica, que, entre otros propósitos, reabrirá la Oficina de Apoyo a las Víctimas del Franquismo y pondrá en marcha una «Comisión de la Verdad».

Esta última iniciativa, avanzada por la fiscal próxima al juez Baltasar Garzón, consistirá en «un órgano de carácter no judicial con la finalidad de conocer la verdad de lo ocurrido, contribuir al esclarecimiento de violaciones de derechos humanos, del derecho humanitario, y de las graves infracciones cometidas durante la Guerra Civil Española y la dictadura franquista».

Esta Comisión de la Verdad se encargará de elaborar un informe «incluyente y global que contribuya al esclarecimiento de la verdad, la reparación integral de las víctimas y las garantías de no repetición». Este documento, que según el PSOE servirá para «la construcción colectiva de la memoria democrática española» será entregado a las «Cortes Generales para su conocimiento y aprobación y al Gobierno de España y las Instituciones competentes para cumplimiento de sus recomendaciones» a través de la «recuperación y análisis de documentos históricos».

Un órgano político que sancionará sin juicio y que no se ocupará, en absoluto, de indagar en esas otras «graves infracciones» y horrendos crímenes que cometieron las milicias del Frente Popular. Una historia sesgada y otra intentona guerracivilista, esta vez encabezada por Pedro Sánchez, de reabrir viejas heridas restañadas.

Escrito por María Jamardo (OK Diario).

La Fundación Largo Caballero, vinculada al sindicato UGT, ha recibido más de 500.000 € en subvenciones durante los últimos 10 años. La asociación fundada en 1978 y cuyos objetivos -análogos a los recogidos en los Estatutos de la Fundación Francisco Franco pero de signo contrario- apelan, entre otros, al «reconocimiento, divulgación y recuerdo (…) de la figura de Francisco Largo Caballero», recibió sólo en 2009, de manos del Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero, más de 200.000 €. 

La partida fue concedida para la ejecución del proyecto de la Fundación “Archivo Oral del Sindicalismo Socialista” que se propuso recopilar, a lo largo de varios ejercicios, hasta 50 testimonios orales de protagonistas y militantes del entorno del socialismo español basados en recuerdos y experiencias personales del guerracivilismo y bajo la dictadura franquista.

En 2010 percibiría un grueso de 29.649,13 € del Ministerio de Presidencia. Y desde 2014 hasta la actualidad, un total de 16.430,50 € por los siguientes conceptos: 5.000 € en 2014 del Ministerio de Educación (Secretaría de Estado de Cultura) para la «promoción de la lectura y las letras españolas»; 5.000 € en 2015 de la misma entidad y objetivo; 2.794,02 € en 2016 del Ministerio de Defensa (Secretaría General de Política de Defensa) para la «promoción de la cultura de defensa» y 3.636,48 € en 2017 de la Dirección General de Bellas Artes y Patrimonio Cultural para la «mejora de instalaciones y equipamientos de sus archivos».

Largo Caballero, secretario general de UGT cuando se declara la Guerra Civil, y a quien se conocía como el Lenin español, tomó la decisión de armar a las milicias populares que terminaban dando el «paseo» a los discrepantes.

El Gobierno de Largo Caballero introdujo, además, en marzo de 1937, la primera cartilla de racionamiento que ha existido en España, aprobó la salida del oro del Banco de España -dirigido entonces por su camarada Juan Negrín- con destino a la URSS y apoyó la concesión del estatuto de autonomía al Gobierno vasco.

Hasta la fecha las subvenciones destinadas a las «actividades relacionadas con las víctimas del franquismo y la Guerra Civil»– tal como recoge y asigna el BOE desde la aprobación del texto de la Ley de Memoria Histórica del Gobierno socialista de Zapatero- se han destinado mayoritariamente a la propaganda ideológica.

Las ayudas percibidas por las asociaciones encargadas de la «Memoria Histórica – de las que han sido beneficiarios sindicatos, fundaciones afines al bando republicano y asociaciones vinculadas a la izquierda- se han destinado a la financiación de actividades y publicaciones. Sólo un tercio de las mismas han ido orientadas a la identificación de restos de las víctimas de la Guerra Civil en fosas comunes y a la exhumación efectiva de los mismos.

Otras fundaciones comunistas

El ejercicio 2009 ha sido uno de los más generosos en la concesión de ayudas públicas a fundaciones vinculadas a ideologías comunistas y encargadas del proselitismo de líderes marxistas leninistas.

El Partido Comunista de España fue agraciado con 10.800 € concedidos para la producción de una publicación divulgativa.

La Fundación de Investigaciones Marxistas, vinculada al mismo, percibió en dicha fecha 1.800 €, mientras en su página web promueve homenajes al Che Guevara y organiza actividades conmemorativas por el centenario de la Revolución Rusa -que desembocó en la dictadura de Lenin durante la que más de un millón de personas fueron asesinadas por motivos políticos o religiosos, en el período cruento de la misma (1918-1922) bautizado como del Terror Rojo-. En 2014 percibió 1.400 € para el «equipamiento informático del archivo histórico del PCE»

En el mismo año, la Fundación de Estudios Socialistas Federico Engels sería adjudicataria de 25.000 € para su proyecto «Crisis Política y Revolución Social en la España Republicana entre 1936 y 1939» y la Fundación Domingo Malagón dispondría de 45.565,00 € públicos para los «recuperados represaliados y lugares de represión»

Escrito por Gaceta Noticias.

Dos partidas para pagar la realización de un documental sobre la Memoria Histórica en Peña Laza, 22.771 y 19.707 euros; exposición sobre la revolución libertaria, 51.288 euros; catalogación de los archivos del Partido Comunista de Andalucía – Partido Comunista de España, 65.000 euros; identificación de los dirigentes socialistas en la clandestinidad, 26.275 euros, exposición sobre la masonería, 52.000 euros; recuperación de la memoria de los libertarios, 90.000 euros; y así hasta 17 millones de euros destinados a proyectos que poco o nada tienen que ver con la supuesta dignificación de las víctimas del franquismo.

Son 17 de los 25 millones destinados en España a la aplicación de la Ley de Memoria Histórica. Es decir, que menos de una tercera parte del dinero que se detrae de los impuestos pagados por los españoles se ha dedicado al fin último de esta ley ideológica aprobada por Rodríguez Zapatero en 2007, que era la recuperación de cuerpos de la denominada como represión franquista.

Tanto como los nombres de los proyectos, llama la atención las asociaciones, fundaciones, partidos, sindicatos,… que se han beneficiado de estas generosas ayudas del Estado. Por supuesto, todas ellas son organizaciones de marcada ideología izquierdista e, incluso, algunas de ellas vinculadas al propio PSOE.

Así, encontramos como beneficiarias de este chorreo de ayudas públicas a la Gran Logia de España, la Confederación General de Trabajo, el Partido Comunista de España, la Fundación 1º de Mayo, la Fundación Ideas para el Progreso o la muy reputada Asociación del Ojo Cojo, que recibió en 2010 más de 24.000 euros para la realización de un documental.

Un caso llamativo de generosidad es la que el reparto de dinero público ha tenido con la Fundación Andreu Nin que ha recibido varias ayudas que superan los 100.000 euros en su conjunto. Andrés Nin fue el fundador del Partido Obrero de Unificación Marxista, una organización libertaria que fue acusada por los comunistas de vinculaciones troskista y asesinado tras ser torturado. Es, por lo tanto, una víctima de la represión del Frente Popular cometida contra uno de los suyos. Una depuración como las que Stalin cometía en la Unión Soviética. Es otro de esos casos que la Memoría Histórica está cambiando de bando, como ha ocurrido con varias fosas abiertas y vueltas a asacar sin extraer los cuerpos porque se dieron cuenta de que eran víctimas de la represión que los republicanos cometieron contra el bando nacional.

Las ayudas otorgadas en virtud de la Ley de Memoria Histórica ponen de manifiesto que el fin último que sus defensores justifican: la dignificación de las supuestas víctimas enterradas en las cunetas, no se ha cumplido nunca y que las cuantiosas cantidades de dinero se han usado para financiar proyectos de las diversas organizaciones de izquierda.

Toda la verdad sobre la ilegítima y antidemocrática Segunda República

La nefasta y totalitaria Ley de Memoria Histórica se asienta sobre un «Himalaya de mentiras», entre las cuales la más importante es aquella que afirma que el Alzamiento Nacional fue un golpe de Estado fascista contra una democracia legítima representada por la República.Sin embargo, la realidad es muy distinta, ya que la historia republicana es una continua sucesión de ilegitimidades, totalitarismos y golpes de Estado, cuyo horizonte final era la instauración en España de una dictadura comunista igual a la soviética.

El 17 agosto 1930, la Alianza Republicana promovió el llamado «Pacto de San Sebastián», en la cual se acordó una estrategia para derribar la Monarquía y proclamar la Segunda República, mediante una huelga general revolucionaria en toda España, acompañada de pronunciamientos militares, el 15 de diciembre.

Los dirigentes de este golpe de Estado formaron el primer gobierno republicano, después de ejecutar un alevoso pucherazo en las elecciones del 14 de abril de 1931, que habían ganado por abrumadora mayoría los monárquicos: en las capitales de provincia los republicanos consiguieron 1.037 concejales, frente a los 552 monárquicos; en cuanto a los concejales elegidos el día 5 abril en primera vuelta, los republicanos obtuvieron 2.592 concejales, por 18.616 de los monárquicos; en el resto de las provincias, hubo 5.321 concejalías republicanas, por 10.997 monárquicas. Fueron los mismos monárquicos quienes entregaron traidoramente el poder a los republicanos.

Otro intento de golpe lo perpetraron con las elecciones de noviembre 1933, que ganaron claramente las derechas. Sin embargo, las izquierdas impugnaron los comicios, presionando a Alcalá-Zamora para que impidiese la apertura de esas Cortes. No lo consiguieron, pero lo que sí lograron fue que, bajo la amenaza de desencadenar una insurrección general, en el gobierno que se constituyó no hubiera ningún ministro que perteneciera a la CEDA, a pesar de que la confederación de las derechas había sido la clara triunfadora de los comicios. Puro golpismo.

Cuando el 4 octubre 1934 Alcalá-Zamora ―a pesar de las amenazas de las izquierdas― metió en el gobierno a tres ministros de la CEDA, al día siguiente se desencadenó en España un auténtico golpe de estado revolucionario, cuyo objetivo era acabar con la legalidad democrática.

El paladín de este golpismo rojo fue Largo Caballero, émulo de Lenin, quien afirmaba claramente el objetivo buscado por las izquierdas: «Si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble: colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada»… «Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista». «Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos»; «La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución». 

La apoteosis golpista llegó con las elecciones de febrero de 1936, donde alcanzaron el poder los mismos que habían organizado o colaborado con el golpe a la República en octubre del 34.Al terrorismo practicado por izquierdas durante la campaña electoral,  con advertencias de que jamás aceptarían un triunfo de la derecha, se unió la agitación callejera antes del recuento de los votos, el cual constituyó un colosal fraude, como han demostrado las exhaustivas investigaciones de Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa en su libro «1936. Fraude y violencia en las elecciones del Frente Popular», totalmente objetivas y científicas. Aunque sus resultados nunca se publicaron, la CEDA obtuvo 134 escaños, que superaron incluso los 115 obtenidos en 1933. Frente a esto, el PSOE sólo lograba 55, 4 menos que las anteriores elecciones, y el PCE solamente dos. A pesar de haber obtenido las derechas medio millón de votos más, las izquierdas consiguieron 114 escaños más que ellas.

Instaurada ilegítimamente a través de un pucherazo electoral en el año 1931, nacida bastarda y en la más flagrante ilegalidad, la segunda República tampoco legitimó su régimen con una práctica política cotidiana con arreglo a valores democráticos, ya que sus gobiernos de izquierda ejecutaron una serie de medidas que limitaban gravemente las libertades ciudadanas.

La constitución de la República –elaborada por la izquierda– se aprobó el 9 diciembre 1931 por las Cortes Constituyentes, sin someterla a referéndum.

Bajo la égida de las izquierdas, se impuso la censura previa a muchas actividades ciudadanas, hasta el punto de que la libertad de prensa fue una quimera, especialmente para las publicaciones derechistas, ya quela Ley de Defensa de la República de 1931 convirtió en delito ciertos ejercicios de la libertad de expresión y de información, por ejemplo«La apología del régimen monárquico o de las personas en que se pretenda vincular su representación, y el uso de emblemas, insignias o distintivos alusivos a uno u otras», y«Toda acción o expresión que redunde en menosprecio de las Instituciones u organismos del Estado». El objetivo de estas disposiciones legales era prohibir la crítica al gobierno o al régimen.

En cuanto a los desórdenes públicos, el fenómeno más característico de la etapa republicana, supusieron un colapso de la ley y el orden, amenazados por enormes y continuas turbulencias callejeras que produjeron gravísimas alteraciones del orden público: algaradas, altercados, asesinatos, insurrecciones, atentados, huelgas, quema de iglesias y conventos, etc.

El resultado final de todas estas actividades que sembraron España de caos, violencia y terror, fue que la segunda República también se hizo antidemocrática e ilegítima por su desgobierno, por su sectarismo, por su continuo golpismo, y por su incapacidad para mantener la autoridad ante las bandas y hordas revolucionarias que se enseñorearon de las calles con total impunidad.

En la práctica, las garantías constitucionales estuvieron suspendidas más de la mitad del tiempo que duró la República.

La violencia política durante el periodo republicano anterior a la guerra civil dejó un saldo de 2225 víctimas, mientras que en la Transición se reduce a 1005.

En cuanto al número de jornadas laborales perdidas por las huelgas, hasta el nacimiento de la República el año más conflictivo fue 1920, con 18,1 millones. Sin embargo, excepto en 1935, el resto de los años republicanos se superó ampliamente la cifra de los 500 millones de jornadas perdidas, alcanzándose en 1933 el récord de 1.127.015.

Ésta es, explicada con brevedad, la verdad de la historia de la ilegítima y antidemocrática Segunda República, que degeneró en un Frente Popular que pretendía implantar en España una dictadura marxista. Contar ella se alzó el pueblo español acaudillado por Franco.

MODELO DE MOCIÓN COLECTIVA A PRESENTAR EN AYUNTAMIENTOS

MOCIÓN PARA LA RETIRADA DE SÍMBOLOS Y HONORES A LOS RESPONSABLES DE LOS CRÍMENES DEL COMUNISMO Y A LOS REPRESENTANTES GUBERNATIVOS DE LA II REPÚBLICA ESPAÑOLA, EN PRO DE LA CONCORDIA ENTRE ESPAÑOLES

La Resolución del Parlamento Europeo de 19 de septiembre de 2019, sobre la importancia de la memoria histórica europea para el futuro de Europa (2019/2819(RSP), en referencia a:

  • la Resolución 1481 de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, de 26 de enero de 2006, sobre la necesidad de una condena internacional  de los crímenes de los regímenes comunistas ; 
  • la Declaración de Praga sobre la Conciencia Europea y el comunismo adoptada el 3 de junio de 2008;
  • la Declaración conjunta realizada el 23 de agosto de 2018 por representantes del Gobierno de los Estados miembros en Conmemoración de las Víctimas del comunismo.

Recuerda que en el régimen comunista también se cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones que fueron los causantes de una pérdida de vidas humanas y de libertad en el siglo XX a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la humanidad.

Por lo cual se pide a todos los Estados miembros de la Unión que hagan una evaluación clara, y basada en principios, de los crímenes y de los actos de agresión perpetrados por los regímenes comunistas, condenando toda manifestación y propagación de ideologías totalitarias, como el nazismo y el estalinismo, en la Unión.

Durante la II República en España, comunistas adscritos al estalinismo condenado por la UE y responsables gubernativos ordenaron y/o cometieron asesinatos en masa, y de manera sistemática fueron asesinados por motivos religiosos:

– 13 obispos (Nieto, de Siguenza; Huix, de Lérida; Laplana, de Cuenca; Asensio, de Barbastro; Serra, de Segorbe; Basulto, de Jaén; Borras, de Tarragona; Estanaga, de Ciudad Real; Ventaja, de Almería; Medina, de Guadix; Irurita, de Barcelona; Ponce, de Orihuela; y Polanco, de Teruel).

– 4.184 miembros del clero secular, seminaristas incluidos.

– 2.365 religiosos.

– 283 monjas.

Cifras a las que hay que añadir los miles de personas laicas igualmente asesinadas por motivos religiosos, con lo cual la cifra de víctimas del genocidio católico se sitúa en torno a las 10.000.

A estas cifras hay que sumar las víctimas que fueron asesinadas por motivos políticos, y por otras motivaciones ―ajuste de cuentas, incautaciones, etc.―. Sobre los crímenes producidos durante la Guerra Civil española en la autodenominada zona roja (comunista), existe numerosa bibliografía con listado de víctimas incluido, con estimaciones que oscilan entre los 60.000 y 75.000 ciudadanos asesinados, resultando imposible determinar una cifra exacta.

Solamente en Madrid fueron asesinadas por el Frente Popular unas 17.000 personas (sólo en noviembre de 1936, 9.775 personas), siendo constantes “las sacas”, crímenes y juicios sumarísimos sin las debidas garantías, en las centenares de “Checas” repartidas por la capital, durante la contienda civil, en contra de toda legitimidad.

Personajes como Dolores Ibárruri (conocida como “La Pasionaria”), Indalecio Prieto ―creador del Servicio de Información Militar (SIM),  responsable de las Checas―,Largo Caballero (apodado “el Lenin español”, organizador de la revolución comunista de 1934, e instigador de la Guerra Civil), LluisCompanys (responsable de más de 8.000 asesinatos en Cataluña, la mayoría de católicos), Juan Negrín, Santiago Carrillo (responsable de la masacre de Paracuellos del Jarama)…, todos asesinos confesos, conservan hoy calles y monumentos en contra de lo que establece la Unión Europea, para escarnio, dolor y humillación de los familiares de muchas de sus víctimas, que no ven respetados sus derechos ni su memoria.

La perpetuación en los espacios públicos de estatuas, placas conmemorativas, rótulos de calles, etc. de personas responsables de muchos delitos contra los derechoshumanos, aparte de incumplir la normativa europea, incumple igualmente la Ley de Memoria Histórica (Ley 52/2007 de 26 de Diciembre), en su artículo 2 (apartados 1 y 2) en el cual se «declara el carácter radicalmente injusto de todas las condenas, sanciones y cualesquiera formas de violencia personal producidas por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa, durante la Guerra Civil», apartado en el que hay que incluir consiguientemente las víctimas que padecieron persecución por parte de grupos adscritos al Frente Popular debido a sus ideas políticas conservadoras o a su práctica religiosa, persecución en cuya dirección destacaron las personas antes mencionadas, las cuales, además de ordenar y/o amparar la represión, hicieron claros llamamientos para provocar la Guerra Civil, como fue el caso de Largo Caballero e Indalecio Prieto.

La supresión de todos los vestigios que hacen referencia a las personas implicadas en la represión por parte del Frente Popular es un imperativo legal para respetar la memoria de los represaliados y sus descendientes, que serán por tanto acreedores a las indemnizaciones y reconocimientos que marca la citada Ley de Memoria Histórica, sin que proceda discriminar a estas víctimas por el motivo de pertenecer al bando vencedor. La retirada de toda simbología comunista de nuestros espacios públicos se debe entender «como expresión del derecho de todos los ciudadanos a la reparación moral y a la recuperación de su memoria personal y familiar» (Artículo 2, 1), evitando así la humillación de quienes fueron represaliados por la República y el Frente Popular.

Asimismo, en el Artículo 15 (Símbolos y monumentos públicos, apartado 1), se afirma que «Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil…»). En este sentido, la permanencia en nuestros espacios públicos de homenajes y reconocimientos a un conjunto de personas pertenecientes al Frente Popular que alentaron y promovieron el desencadenamiento de la contienda y la represión de víctimas inocentes es un hecho que atenta contra el ordenamiento jurídico de la citada Ley, por lo cual deben ser exonerados de los espacios públicos.

Por lo expuesto, D./Dª____________________, Concejal del Grupo Municipal _____________, y en su nombre, someto a la consideración del Pleno la siguiente,

MOCIÓN

Primero.- Que por parte del Ayuntamiento de ________________, en el plazo de tres meses y a su costa, se proceda a la retirada de todos los símbolos procedentes del comunismo y la II República española, en cumplimiento de la Resolución del Parlamento Europeo de 19 de septiembre de 2019 citada en la parte expositiva de la presente moción, bajo apercibimiento del ejercicio de las acciones legales que resulten procedentes, contra todos aquellos que se nieguen a cumplir las resoluciones europeas expuestas.

Se adjunta listado, no exhaustivo, de comunistas y representantes gubernativos responsables de los asesinatos perpetrados bajo la II República española, que deberán desaparecer de los espacios públicos tales como: calles, monumentos, plazas, etc…

Segundo.– El Pleno de la Corporación Municipal acuerda dar traslado de los presentes acuerdos: al Parlamento Europeo, al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, a la Delegación del Gobierno de España en _____________, y a la Federación Española de Municipios y Provincias.

En ______________, a ___, de _________________, de 2020

Fdo.

LAS SÁDICAS CHECAS DEL FRENTE POPULAR

Los inicios de las checas

Cuánto orgullo de la izquierda por su supuesta ‘memoria histórica’, que pretenden convencernos que fue la realidad de lo sucedido en España, aunque solo cuenten lo que les conviene, manipulando y adaptando a sus ideales gran parte de nuestra historia, y en la que ocultan las partes obscuras de su pasado republicano. Ya que en España, desde que se llevó a cabo el levantamiento del 18 de Julio de 1936, donde llegaron al gobierno de la república los vencedores del Frente Popular, un grupo de partidos políticos de izquierdas extremistas y sindicatos obreros, entre los que también estaban los de la FAI, (Federación Anarquista Ibérica), que, tanto en Madrid Barcelona, y Valencia, crearon en inmuebles expropiados, sus respectivos centros, comisiones represivas para realizar detenciones, requisas y asesinatos.

A estos centros se les conocía como checas, imitando así el nombre que en la Rusia soviética, se les daba a los centros de exterminio donde se cometía todo tipo de brutales y sádicas torturas a los que consideraban “un peligro para el régimen”, nombre que se les dio a estas cárceles, checa, significa en ruso, “Comité de policía política secreta en la antigua Unión Soviética”.

Una de las más conocidas es la ‘Checa de Bellas Artes’ en Madrid, donde está ahora el Círculo de Bellas Artes. En esta prisión, se calcula que murieron más de 1.800 personas en casi tres años que estuvo activa.

Tan brutales fueron las torturas en dichas prisiones, que el anarquista, Diego Abad de Santillán dice lo siguiente en, Por qué perdimos la guerra: “Uno de los aspectos que más nos sublevaba era la introducción de los métodos policiales rusos en nuestra política interior. Las torturas, los asesinatos, las cárceles clandestinas, la ferocidad con las víctimas, inocentes o culpables, estaban a la orden del día […] Lo ocurrido en las checas comunistas de la España republicana cuesta trabajo creerlo.

En el Hotel Colón, en el Casal de Carlos Marx, en la Puerta del Ángel nº 24, en el Castillo de Castelldefels, se perpetraban crímenes que no tienen antecedentes en la historia de la Inquisición”. Sí, muy bien. Pero nunca les importó el final de sus víctimas. Sólo eran enemigos de la República. Por eso se les tenía que exterminar. Eran cuerpos, no personas. Por eso no hubo listados de las personas que estuvieron en las checas. Si bien se podría pensar que no lo hicieron para protegerse, la realidad es que no les interesaba conocer la identidad de aquellas personas. Eran enemigos y por lo tanto, tenían que ser aniquilados.

Las checas fueron auténticos campos de concentración, casi idénticos a los creados por el régimen nazi

Como en ellos, se instalaron hornos crematorios, se descuartizó a presos para dar de comer a los cerdos, se torturó a los detenidos, se les atormentó con la comida (…) Fue un plan premeditado con la ayuda de la Unión Soviética para instaurar un régimen comunista en España. Es decir, las checas sirvieron, desde el inicio de la Guerra Civil, para exterminar a todas las personas que estaban en contra o pensaban de forma diferente.

El gobierno republicano negó la existencia de las checas como cárceles de tortura, diciendo que los encarcelados podían caminar con Libertad por ellas. En definitiva, las checas, según los republicanos, sólo eran prisiones, y nunca se realizaban torturas. Por suerte, han sobrevivido varios testimonios de personas que sufrieron las infames torturas que se llevaron a cabo en ellas.

Las diversas técnicas de tortura en las checas

Hay que decir que algunas de las prácticas eran totalmente innovadoras en España, y esto fue ‘gracias’ a la llegada de activos de los bandos estalinistas al país para reforzar al Frente Popular.

“El submarino seco”: si la víctima no hablaba, le encasquetaban una bolsa de plástico que le cubría toda la cabeza hasta el cuello ajustándola al mismo, con el objetivo de generarle asfixia. A veces también utilizaban un cinturón que ceñían alrededor del cuello para provocar estrangulación.

“La banderilla”: consistía en inyectar en las manos y pies del preso, agua mezclada con heces para provocarles dolorosos abscesos en los miembros infectados y la disfuncionalidad de los mismos.

“Badajo”: consistía en colgar la víctima con las manos atadas en la espalda. Pasaban una cuerda por una polea y se la ataban a las muñecas, luego tiraban de la cuerda hasta que la persona quedaba levantada del suelo, hasta romperle los omoplatos.

“Empetao”: la víctima desnuda era atada en decúbito prono (boca abajo) sobre un banco con las piernas a cada lado. Los interrogadores le introducían a la víctima el cuello de una botella por el recto, empujando hacia dentro del intestino, una vez introducida media botella tiraban de ella, la cual hacía ventosa y succionaba la víscera. Si la víctima era mujer realizaban la misma técnica por la vagina.

“La ratonera”: consistía en colocar una rata dentro de una cacerola en la que sentaban a la víctima desnuda y atada para que no se pudiera levantar. Seguidamente con un infiernillo eléctrico procedían a calentar la olla, lo que provocaba que la rata quisiera salir de la misma al percibir el calor. La rata intentaba desgarrar un orificio a través del cuerpo de la persona para poder escapar.

“El collar eléctrico”: Se colocaba un collar de bolas metálicas alrededor del cuello de la víctima que iba conectado a un cable a través del cual se le administraban descargas eléctricas reguladas en intensidad.

“La ducha fría”: la ducha era un pequeño cuarto en cuya parte exterior se hallaba instalada una manguera que introducía agua fría a gran presión. En el se encerraba a la víctima completamente desnudo y era sometida a una prolongada y violenta ducha.

“La argolla”: consistía en colocar a la víctima desnuda, atada de manos y colgado por un pié en una argolla con la cabeza hacia abajo, sumergiendo la cabeza de la persona a la altura de la nariz en un recipiente con agua o excrementos mientras era azotado. Para poder respirar debían contraerse, realizando un esfuerzo inhumano hacia arriba para sacar la nariz del líquido.

“El gancho”: la víctima era atada por las muñecas y colgada de un gancho fijado en el techo. A los pies de la víctima se ataba pesas, a fin de producir una mayor tracción sobre sus articulaciones. Suspendido de esta forma y desnudo, era azotado para que confesara.

“El tizón”: la víctima era atada por las muñecas a un gancho en el techo con los pies en el suelo. Mientras era interrogada se le producían con cigarros o con una plancha de ropa quemaduras en el tórax y abdomen.

“El pozo”: la víctima era introducida en una estrecha estructura de madera sobre un pozo. En ella se montada una polea para hacer descender o izar al prisionero. Así podían sumergirle la cabeza en el agua el tiempo que quisieran y prolongar la sensación de ahogamiento.

“El gomazo”: consistía en colocar alrededor de la cabeza una goma elástica ancha a la altura de la frente. De dicha goma colgaba una campanilla de la que trababan y soltaban para que la campanilla metálica impactara contra el cráneo durante el interrogatorio.

“Quebrantahuesos”: con una tenaza de punta hueca luxaban la falangeta de cada dedo, posteriormente luxaban la falangina y finalmente las falanges. En ocasiones también lo hacían con los dedos de los pies. Con un artilugio denominado “Talón de Aquiles” luxaban todas las falanges de la mano a la vez.

“El deposito”: Consistía en cerrar a la víctima a obscuras en una pequeña habitación que se utilizaba como depósito de cadáveres. En dicha habitación se encontraban diversos cadáveres compañeros de la persona que habían sido asesinados al aplicarles las técnicas de tortura. En el habitáculo había un fuerte olor a cadáveres en descomposición. Podían pasar ahí varias noches.

“La bañera”: consistía en interrogar la víctima dentro de una bañera con agua fría jabonosa donde en su fondo habían depositados trozos de vidrio. La persona estaba con las manos atrás y atadas por las muñecas, mientras su cuerpo se iba cortando con los vidrios.

“Echar a los cerdos”: En los patios de algunas checas como la de San Elías, se criaban cerdos. La técnica consistía en realizar a la víctima varios cortes profundos por las piernas a la vez que era lanzado al centro de la piara, los cerdos al percibir el olor de la sangre la agredían a mordiscos hasta comérsela viva. En ocasiones hacían presenciar la tortura de su compañero, a la víctima que sería interrogada después. O bien ya difunta, el cuerpo de la víctima era troceado y lanzado como alimento.

Cuando una víctima caía exhausta de agotamiento por las diversas torturas y no le había podido sacar información en el interrogatorio, eran llevadas a la enfermería donde le inyectaban un estimulante: normalmente cloruro de cocaína, por vía intravenosa.

Esto les provocaba una duradera euforia que permitía seguir con las torturas. Y obviamente, estas no eran todas las técnicas que había, a estas hay que añadir las palizas, violaciones, etc. Se calcula que en estas prisiones, murieron al rededor de 10.000 personas, aunque es imposible de comprobar por falta de documentación.

Memoria Histórica y checas

Curiosamente, a todos los historiadores que han creado la llamada ‘Memoria histórica’, se les ha olvidado por completo toda esta época obscura de la historia de España, debe de ser que como es de la época de la II República, no hay que tener memoria de tales hechos.

Las checas eran instalaciones utilizadas en la zona republicana al margen de las leyes para detener, interrogar, violar, torturar y ejecutar o asesinar. Tras el robo domiciliario secuestraban a las personas y las llevaban a este tipo de lugares pertenecientes a partidos, sindicatos y organismos vinculados al Frente Popular; han sido calificadas por varios historiadores como escuadrones de la muerte. La palabra procede del ruso, de la primera policía política creada en 1917 por Lenin, significa: “Comisión Extraordinaria”.

A la ejecución se la denominaba: “El Paseo”. Para Cesar Vidal (historiador y novelista, autor de más de 90 libros traducidos a más de 12 idiomas, que enseña en universidades de Europa y América y ganador de numerosos premios literarios). Sólo en Madrid había 331 checas aunque para CEUS (Instituto de Estudios Históricos) el total de ellas era de 345, perteneciendo 42 (aunque se asegura que son más) al P.S.O.E. y la U.G.T. como enumera cada una de ellas con su nombre y ubicación geográfica exacta Alcala digital.com/es Diario de Información-España.

Cesar Vidal estima que sólo en Madrid se ejecutaron más de 16.000 personas en checas. La dirección de las mismas pertenecía al SIM (Servicio de Investigación Militar),creado por Indalecio Prieto, artífice de ésta monstruosidad y diputado del P.S.O.E., fue ministro de Hacienda y ministro de Defensa; éste mismo amenazaba pistola en mano a los Diputados en el Congreso, llegando a encañonar a algunos de ellos (a Jaime Oriol por ejemplo), al final pudo como un gánster robar parte del tesoro expoliado durante la contienda (oro, alhajas, reliquias, cuadros de gran formato e incluso un clavo de Cristo, y el oro del Banco de España, valores bursátiles, cajas de seguridad, etc.), embarcarlo en el yate Vita y vivir a cuerpo de rey en México, el grueso del oro y demás riquezas del Banco de España fue llevado a Moscú.

En Madrid el SIM fue dirigido por Ángel Pedrero, del P.S.O.E. ayudante y sucesor de Agapito García Atadell, (P.S.O.E. y miembro de la ejecutiva de U.G.T.) éste último adicto y amigo íntimo de Indalecio Prieto; Agapito era conocido por dominar las checas del P.S.O.E. y famoso por dirigir las Brigadas del Amanecer, utilizó los archivos del Ministerio de la Gobernación, (actualmente Interior) para perseguir a gente de derechas y católicos. (la prensa francesa le atribuye más de 2000 ejecuciones); las Milicias Populares de Investigación le pertenecían.(C./Martínez de la Rosa nº 1), Disponía de 48 agentes en la checa, el 2º agente era Ángel Pedrero García y jefes de grupo: Luis Ortuño y Antonio Albiach Giral.

Agapito gozaba de autoridad oficial y plena asistencia de la Agrupación Socialista Madrileña y de la representación Socialista Madrileña; incluso ministros socialistas como Anastasio de Gracia visitaban la checa. Ángel Galarza (P.S.O.E.), Ministro de la Gobernación con Largo Caballero (éste amenazó de muerte en el Congreso a Calvo Sotelo) daba órdenes para los paseos. El director del SIM era Santiago Garcés, miembro del P.S.O.E; éste (según testimonios y documentos de la época) iba en la camioneta que secuestro y asesinó a Calvo Sotelo.

César Alcalá (historiador, escritor y periodista. Barcelona 1965,especialista en la guerra civil española, autor de numerosos libros históricos, colaborador de medios como La Razón, COPE, premiado y asesor en el Diccionario Español de la Real Academia de la Historia) cita a un periodista de la época que pudo escapar de las torturas: el SIM era el P.S.O.E., la checa era el P.S.O.E., los torturadores eran el P.S.O.E.(…)

El SIM fue un plagio de las checas soviéticas, pero la dirección y el personal gerente en casi su totalidad, pertenecía al P.S.O.E.(…).El autor de las cámaras de tortura de las calles de Zaragoza y de Vallmajor, Alfonso Laurencic, señaló que las ordenes directas recibidas eran del jefe supremo del SIM, Garcés, del P.S.O.E.(…)Es decir no hubo un solo Paracuellos. Clérigos enterrados vivos, otros tras torturas vejatorias durante días… (César Alcalá, Checas de Barcelona). Con Largo Caballero de Presidente del Gobierno, las checas del P.S.O.E. desatan el terror en Madrid.

El líder anarquista José Peirats describió las checas del SIM en éstos términos en su libro: “La CNT en la revolución española”:…Las checas del SIM eran tenebrosas, instaladas en antiguas casas y conventos. El régimen de torturas que se aplicaba era el procedimiento brutal: palizas con vergajos de caucho, seguidos de duchas muy frías, simulacros de fusilamiento y otros tormentos horrorosos y sangrientos. Los consejeros rusos modernizaron ésta vieja técnica.

Las nuevas celdas eran más reducidas, pintadas de colores muy vivos y pavimentados con aristas de ladrillos muy salientes. Los detenidos tenían que permanecer en pie continuamente, bajo una potente iluminación roja o verde. Otras celdas eran estrechos sepulcros de suelo desnivelado en declive…los recalcitrantes eran encerrados en la “cámara frigorífica” o en la “caja de los ruidos “o atados a la silla eléctrica”. La primera era una celda de dos metros de altura en forma redondeada; al preso se le sumergía allí en agua helada, horas y horas hasta que tuviese a bien declarar lo que se deseaba. La caja de los ruidos era una especie de armario dentro del cual se oía una batahola aterradora de timbres y campanas. La “silla eléctrica” variaba de las empleadas en las penitenciarias norteamericanas en que no mataban físicamente.

Para Cesar Alcalá en su libro: “Las Checas del Terror”; “fueron auténticos campos de concentración. Se instalaron hornos crematorios, se descuartizó a presos para dar de comer a los cerdos, se torturó a los detenidos, se les atormentó con el alimento…”

El anarquista Diego Abad de Santillana. (1897-1983, España), en su libro:” ¿Por qué perdimos la guerra?” carga contra las checas (lugares de exterminio del Frente Popular) y dice:”uno de los aspectos que más nos sublevaba era la introducción de los métodos policiales rusos a nuestra política interior. Las torturas, los asesinatos, las cárceles clandestinas, la ferocidad con las víctimas, inocentes o culpables, estaban a la orden del día (…).En el Hotel Colón; en el Casal de Carlos Marx, en la Puerta del Ángel nº 24, en el Castillo de Castelldefels, se perpetraban crímenes que no tenían antecedentes en la historia de la Inquisición.”

Las técnicas de torturas, algunas autóctonas ,otras traídas por asesores soviéticos ;aunque las palabras apenas pueden reflejar el horror que supuso sufrirlas; son de destacar las torturas con ratas conocidas como: la ratonera; éstas horrendas prácticas pertenecían al “manual de las checas de Kiev” que circulaba entre el Frente Popular, Orwell que fue activista del mismo en España conocía dichas torturas y se inspiró en ese manual para su libro: 1984;en el cual aparecen este tipo de horrores en la habitación 101;de hecho G. Kopp, instructor de milicias de Orwell fue capturado y enviado a Moscú donde murió en una pequeña habitación minada de ratas.

Otras técnicas denominadas:el submarino seco,banderilla, la bebida leche de pantera y revienta fronteras, escribir a máquina, la carbonera, la nevera, la campana, la verbena, badajo. empetao, la silla eléctrica, el collar eléctrico, la ducha fría, la argolla, el pozo, el gancho, el quebrantahuesos, el tizón, el gomazo, echar a los cerdos, astillado, amputación, el depósito, la bañera, el dentista, la enfermería…no eran menos horribles y propias del manual del chequista. Orwell diría más tarde:(“¡lo que vi en España…las iglesias eran saqueadas por todas partes cómo lo más normal del mundo!”).

Pablo Iglesias fundador del P.S.O.E. proclamaba: ¡Queremos la muerte de la Iglesia!…¡Para ello educamos a los hombres, y así les quitamos la conciencia! (VI congreso del P.S.O.E. en Gijón).Largo Caballero, Presidente del Gobierno y diputado del P.S.O.E. manifestaba: ¡si triunfan las derechas tendremos que ir a la guerra civil, la democracia es incompatible con el socialismo. No creemos en la democracia como valor absoluto. Tampoco creemos en la libertad ! (1934 Ginebra). ¿¡Programa de acción!?” ¡SUPRESIÓN de todas las personas que por su situación económica o por sus antecedentes puedan ser una rémora para la revolución! (El Liberal de Bilbao, 20 de enero de 1936.)

Azaña, primer Presidente de la Republica, diputado del P.S.O.E. por Bilbao y Ministro de la Guerra, ante la oleada de quema de conventos, iglesias, colegios y los sangrientos sucesos determinó la no intervención de la fuerza pública en los disturbios que el 11 de Mayo convirtió España en pasto de las llamas, manifestando: ¡Todos los conventos de España no valen la vida de un republicano, si sale la guardia civil yo dimito!. El periódico El Socialista publica ante tales acontecimientos: “las órdenes religiosas significan en España poco más que nada. Indalecio Prieto diputado del P.S.O.E., ministro de Defensa y de Hacienda en la 2ª Republica manifestaba:” ¡Y al enemigo le digo: Encontraras cadáveres pero no hallaras prisioneros!”. ”¿¡Por qué nos molestamos en tener una Comisaria de Justicia!?; ¡llamémosla Comisaria para el Exterminio Social y que actúe de esa manera! “Lenin contestó: ”¡Bien dicho, así es exactamente como debería llamarse, pero no podemos decirlo!”.

Subían con el alba… Como piratas de nocturnas voces…
(Agustín de Foxà)

«Exigiremos la retirada de todos los vestigios comunistas en los espacios públicos»

El pasado dieciocho de septiembre del pasado año 2019, el Parlamento europeo aprobó una resolución común sobre la importancia de la memoria histórica europea para el futuro del continente, en donde se condena expresamente los horribles crímenes cometidos por los comunistas en toda Europa sin excepción, equiparándolos a los cometidos por los nazis, aunque éstos fueran muchos menos (más de 100 millones del comunismo).

Esta Ley de Memoria Histórica Europea considera textualmente que “deben mantenerse vivos los recuerdos del trágico pasado de Europa, con el fin de honrar la memoria de las víctimas, condenar a los autores y establecer las bases para una reconciliación basada en la verdad y la memoria” y “pone de relieve que la Segunda Guerra Mundial, la guerra más devastadora de la historia de Europa, fue el resultado directo del infame Tratado de no Agresión nazi-soviético de 23 de agosto de 1939, también conocido como Pacto Molotov-Ribbentrop, y sus protocolos secretos, que permitieron a dos regímenes totalitarios, que compartían el objetivo de conquistar el mundo, repartirse Europa en dos zonas de influencia”.

El Parlamento Europeo “pide a todos los Estados miembros de la Unión ―incluida España―, que hagan una evaluación clara y basada en principios de los crímenes y los actos de agresión perpetrados por los regímenes comunistas”, denunciando que en algunos Estados miembros siguen existiendo en espacios públicos (parques, plazas, calles, etc.), monumentos y lugares conmemorativos que ensalzan los regímenes comunistas.

Éste es el caso de España, donde la aplicación de la nefasta Ley de Memoria Histórica de 2007 ha supuesto el anatema y la retirada de los vestigios de la España de Franco, y la pervivencia en los espacios públicos de homenajes a personajes que fueron responsables de fechorías y crímenes de la República y el Frente Popular, de lo que se ha venido en llamar El Terror Rojo, vestigios del marxismo que atentan contra lo establecido en la resolución del Parlamento Europeo, que conmina a que sean retirados.

Asimismo, es de hacer notar que la pervivencia de la apología del marxismo en espacios públicos atenta contra esa misma Ley, no solo contra las resoluciones europeas. Así, en en su artículo 2 (apartados 1 y 2) se «declara el carácter radicalmente injusto de todas las condenas, sanciones y cualesquiera formas de violencia personal producidas por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa, durante la Guerra Civil», apartado en el que hay que incluir consiguientemente las víctimas que padecieron persecución por parte de grupos adscritos al Frente Popular debido a sus ideas políticas conservadoras o a su práctica religiosa, persecución en cuya dirección destacaron las personas antes mencionadas, las cuales, además de ordenar y/o amparar la represión, hicieron claros llamamientos para provocar la Guerra Civil, como fue el caso de Largo Caballero e Indalecio Prieto.

La supresión de todos los vestigios que hacen referencia a las personas implicadas en la represión por parte del Frente Popular es un imperativo legal para respetar la memoria de los represaliados y sus descendientes, que serán por tanto acreedores a las indemnizaciones y reconocimientos que marca la citada Ley de Memoria Histórica, sin que proceda discriminar a estas víctimas por el motivo de pertenecer al bando vencedor. La retirada de toda simbología comunista de nuestros espacios públicos se debe entender «como expresión del derecho de todos los ciudadanos a la reparación moral y a la recuperación de su memoria personal y familiar» (Artículo 2, 1), evitando así la humillación de quienes fueron represaliados por la República y el Frente Popular.

Asimismo, en el Artículo 15 (Símbolos y monumentos públicos, apartado 1), se afirma que «Las Administraciones públicas, en el ejercicio de sus competencias, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil…»). En este sentido, la permanencia en nuestros espacios públicos de homenajes y reconocimientos a un conjunto de personas pertenecientes al Frente Popular que alentaron y promovieron el desencadenamiento de la contienda y la represión de víctimas inocentes es un hecho que atenta contra el ordenamiento jurídico de la citada Ley, por lo cual deben ser exonerados de los espacios públicos.

Con este motivo, amparándose en esas resoluciones y en la citada Ley española, la ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE ABOGADOS CRISTIANOS y un grupo de historiadores han creado la PLATAFORMA CONTRA LA APOLOGÍA DEL MARXISMO, que se presentará a los medios en un acto a realizar el próximo día 28 de febrero, a las 18.30 horas, en el Centro Gallego de Madrid.

Sus objetivos son los siguientes:

– Exigir la ilegalización de la simbología marxista: bandera roja con la hoz y el martillo, el canto de la internacional, y el puño en alto, pues suponen la encarnación de una ideología marxista que ha provocado muchas víctimas en España, y su ostentación va contra la dignidad de los descendientes de esas víctimas, cuyos verdugos hacían ostensión de esos símbolos y gestos.

– Exigir la inmediata retirada de los espacios públicos de toda España de los homenajes a los personajes que tuvieron mayor protagonismo en el Terror Rojo: Largo Caballero, Indalecio Prieto, Dolores Ibárruri, Santiago Carrillo, Lluis Companys, etc.

– Exigir la retirada de los homenajes a todos aquellos personajes locales que destacaron por su marxismo violento en tantas localidades españolas.

– Exigir la ilegalización de todas aquellas fundaciones, observatorios, talleres, instituciones, etc. en las que se haga apología del marxismo, y consiguiente retirada de todas las subvenciones de las que disfrutan en la actualidad.

– Exigir la ilegalización de todos los partidos políticos que cuenten con el marxismo como sustrato ideológico, y en los que se homenajee a los sanguinarios dictadores que ha producido el comunismo a lo largo de su fatídica historia.

– Exigir que, como señalan las resoluciones ya expuestas del Parlamento europeo, se incluya en los planes de estudio de las enseñanzas regladas el estudio de los horrores de los crímenes marxistas, haciendo especial énfasis en el terror Rojo que sufrió España.

Para llevar a la práctica este programa, la Plataforma está elaborando un sitio web, llamado PLATAFORMA CONTRA LA APOLOGÍA DEL MARXISMO, donde se mostrará la MOCIÓN que ha elaborado ABOGADOS CRISTIANOS, moción que se presentará a los concejales de VOX de todos los municipios donde hubiera vestigios marxistas, con la intención de que éstos la presenten a los Plenos municipales, con vistas a la retirada de esos vestigios ―se dice VOX, pero por supuesto que puede ser presentada por cualquier otra agrupación partidista municipal que se quiera encargar del tema―.

Las mociones que se refieran a los principales responsables de los crímenes marxistas se presentan ya totalmente elaboradas en la web, por lo cual están ya listas para ser llevadas a los plenos. En cuanto a las mociones que atañen a personajes más secundarios, presentamos un modelo de moción al que habría que añadir por parte del denunciante los hechos criminales por los cuales se presenta, referida a un determinado personaje o hecho local.

Junto a esto, en el sitio web también habrá abundante documentación sobre los documentos que resaltan los crímenes de los que son responsables ―por acción u omisión― los personajes ya mencionados, para que cualquier ciudadano español pueda disponer de la información que necesite para sus denuncias.

En el caso de que no haya ninguna concejalía que presente la moción, o en el caso de que ésta sea rechazada en el Pleno, la moción pasará inmediatamente a convertirse en denuncia, entrando ya en el plano judicial, para lo cual el ciudadano o los ciudadanos que estén llevando el caso deberán ponerse en contacto con ABOGADOS CRISTIANOS, que se harán cargo de llevar adelante la denuncia, que podrá ser anónima.

En el sitio web señalado también habrá un modelo de denuncia, que se rellena muy fácilmente.

También podrá visionarse en la web un listado de las principales localidades donde existen vestigios marxistas en sus espacios públicos, conminando a los ciudadanos a combatir estas pervivencias, así como aquellas otras de carácter más local.

El objetivo de la plataforma es que cualquier ciudadano español denuncie cualquier vestigio marxista que exista en su localidad, para que la Ley de Memoria Histórica se aplique con arreglo a las resoluciones europeas.

La Plataforma hace un llamamiento a toda la ciudadanía a colaborar con esta iniciativa, cuyo objetivo es sacar a la luz el Himalaya de crímenes del Terror Rojo, y esclarecer la verdad de nuestra historia.

ANTOLOGÍA DEL HORROR FRENTEPOPULISTA

Escrito por Laureano Benítez Grande-Caballero.

En esta antología del horror todos sus episodios son muestras de la extrema crueldad roja, pero merecen destacarse algunos hechos que por su tremendismo merecen ocupar un lugar de honor en la galería de las más terribles atrocidades cometidas por el ser humano:

Las enfermeras de Somiedo (Asturias)

Pilar Gullón, de 23 años; Octavia Iglesias Blanco, de 41; y la joven Olga P. Monteserín Núñez, de 19, eran tres jóvenes naturales de Astorga (León), que se alistaron como voluntarias en la intendencia de labores sanitarias en el frente del Norte, en Somiedo (Asturias).

El pequeño hospital de Pola de Somiedo donde trabajaban fue tomado el 27 de octubre de 1936 por milicias locales de la UGT, comandadas por Genaro Arias Herrero, un veterano de la Revolución de Asturias, quien fue capturado por las tropas nacionales y sometido a juicio sumarísimo el 22 de octubre del año siguiente. Todo lo que sabemos del destino de las enfermeras y los prisioneros deriva de los testimonios que Genaro dio en el transcurso del procedimiento judicial.

En la enciclopedia Wikipedia, muy poco sospechosa de afinidad por el franquismo, se relata con detalle el espeluznante martirio de las enfermeras:

«El jefe falangista, el médico y algunos oficiales fueron ejecutados ese mismo día; los 14 heridos fueron muertos por las milicias cuando, en un rápido contraataque, los sublevados recuperaron el control del terreno perdido. Los soldados rasos y suboficiales fueron conducidos a reta-guardia. Según los testimonios recogidos durante el juicio a Arias Herrero, de su propia boca y a través de testigos presenciales, las enfermeras pasaron la noche en cautiverio en Pola de Somiedo, en las barracas donde se alojaban los milicianos, quienes abusaron reiteradamente de ellas. Dicen los testigos que un carro utilizado para actividades rurales, cuyo tipo de eje produce un chirrido característico, fue utilizado para apagar los gritos.

En la mañana del 28, unas milicianas, entre quienes se contaban Felisa Fresnadillo, Josefa Santos, María Sánchez, María Soto y Consuelo Vázquez, se ofrecieron como voluntarias para fusilar a las prisioneras. Las ejecutoras de los disparos mortales fueron Evangelina Arienza, Dolores Sierra, y Emilia Gómez. Las milicianas despojaron a las enfermeras de toda su ropa, y, ya sobre el mediodía, las voluntarias republicanas las fusilaron, enteramente desnudas, en un prado. Las milicianas se repartieron las prendas de las muertas, y luego hicieron escarnio de los cuerpos durante gran parte de la tarde, hasta que en la noche fueron sepultadas en la fosa común, que fueron obligados a cavar dos prisioneros falangistas también ejecutados luego».

Tipos como el Genaro de marras fueron los que más abundaron entre las víctimas de la represión franquista, a la que se acusa de «genocida», considerando su ejecución no como un acto judicial, sino como «asesinato» (¡¿).

Profanación de la Iglesia del Carmen (Madrid)

La iglesia del Carmen  de Madrid fue ocupada el 21 de julio de 1936 por uno de los muchos grupos de milicianos y milicianas que surgieron en Madrid —y en toda la zona republicana— tras el 18 de julio.

Estos milicianos establecieron una cárcel no oficial (checa) en las capillas laterales de la iglesia donde encarcelaron a individuos conectados con la derecha política y la iglesia católica. Estos milicianos alcanzaron una gran notoriedad gracias a su decisión de exhumar y exponer públicamente los restos religiosos que encontraron en la cripta de la iglesia.

Sacaron los cuerpos y esqueletos de los curas y monjas, y los colocaron haciendo toda clase de posturas sexuales. Aquello no les debió parecer suficiente, pues llegaron a dejarlos a modo de exposición y cobrar entrada por una visita macabra.

El grupo exhibió estas momias a la puerta de la iglesia, atrayendo a tantos espectadores que las colas para ver el horrendo espectáculo se extendieron desde la entrada de la iglesia hasta la Puerta del Sol durante varios días.

Los milicianos aseguraron a los reporteros que las momias eran monjas que habían sufrido torturas en el convento, o que habían muerto en el parto. 

(María Thomas: La fe y la furia: violencia anticlerical popular e iconoclastia en España, 1931-1936, Granada, Comares, 2014, http://www.proyectomadrid.com/marcador/iglesia-del-carmen/95/)

Asalto a Las Salesas (Barcelona)

El 19 de julio de 1936, elementos anarquistas saquearon la iglesia y el convento de las Salesas, sito en el paseo de San Juan de la ciudad condal. Como las hordas revolucionarias se encuentran con la iglesia vacía, se dedicaron a profanar tumbas de monjas, que luego exhibieron en la misma puerta del templo. 

Testimonio de Aurora Bertrana, testigo directo de la profanación: «Miles de ciudadanos curiosos iban a contemplar este macabro espectáculo bautizado con el nombre de “Las momias de las salesas”. De momia sólo había una, y aún dudosa. Era un cadáver que, Dios sabe por qué motivos, no había llegado al estado de descomposición natural. Parecía una estatua. Representaba una monja joven, esbelta, vestida y cofada de blanco, con el rostro y las manos como de mármol, que por su limpieza y su hermosura daba gusto contemplar. Las otras eran pobres y horribles cuerpos de mujer en estado más o menos avanzado de putrefacción: estaban todas las gradaciones del cadáver, desde el más reciente al más antiguo, ya convertido en simple esqueleto. Estos últimos pronto se desintegraban, y esto añadía fealdad en el espectáculo.

Valía la pena de escuchar los comentarios de la gente: la hermosa momia de la monja era muy admi-rada. Se trataba de comprender por qué aquella daba tanto gozo y las demás tanto asco, hasta el punto de que, después de haberlas contemplado, algunos espectadores debían correr a vomitar al pie de un árbol».

Según la testigo, llegó a desfilar más de un millón de personas para ver el horrendo espectáculo.

El holocausto de Barbastro

La casa de la Comunidad Claretiana de Barbastro fue asaltada por milicianos de la CNT el 20 de julio de 1936. La comunidad estaba formada por 60 personas: 9 sacerdotes, 12 hermanos, y 39 estudiantes. Encerrados en el salón de actos del colegio de los Padres Escolapios, los carceleros buscaban una y otra vez la apostasía de los jóvenes seminaristas. Para ello, introducían prostitutas en el salón para tentarlos. No obtuvieron éxito. Del mismo modo, les tenían prohibido rezar, aunque conseguían sortear la vigilancia para orar en pequeños grupos.

Del mismo modo, pudieron mantener la comunión diaria. Un padre escolapio y un cocinero se las ingeniaron para poder introducir las sagradas Formas en el cesto del desayuno.

Mientras esperaban, muchos testimonios fueron tallados en madera, escritos en envoltorios de chocolate, en un pedazo de papel pegado detrás de un calendario, y en una nota sobre un pequeño calendario pegado dentro del bolsillo de una sotana. Perdonaron constantemente a sus captores tanto por escrito como verbalmente. Cantaban salmos en voz alta y repetían frases cortas de alabanza a Dios y a la comunión de los santos, especialmente, «¡Viva Cristo Rey!».

El beato Salvadore escribió: «Mamá, no llores. Jesús me está pidiendo mi sangre: voy a darla por amor a Él. Seré un mártir. Voy a ir al cielo. Te estaré esperando allí». 

Murieron fusilados los días 12, 13, 15 y 18 de agosto de 1936. El 88% del clero de la diócesis de Barbastro fue asesinado, y los saqueos e incendios afectaron al 100% de sus iglesias.

Entre sus víctimas destaca la figura de Florentino Asensio Barroso, obispo de Barbastro, quien fue torturado salvajemente en la noche del 8 agosto de 1936: le cortaron sus órganos genitales, y sus testículos fueron paseados de bar en bar por toda la ciudad. Mientras le empujaban le decían: «No tengas miedo. Si es verdad eso que predicáis, irás pronto al cielo». La respuesta de este obispo no pudo ser más clara: «Sí, y allí rezaré por vosotros». Fusilado, le dejaron con vida encima de un montón de cadáveres, para que sufriera más, hasta que finalmente le dieron el tiro de gracia. Poco antes de arrojarle a la fosa común, le robaron su ropa y sus zapatos y le arrancaron los dientes.

Durante todo su martirio, el obispo no cesaba de otorgar su perdón a los torturadores, bendiciéndoles con su mano derecha, que fue atravesada por balazos.

Javier Paredes, catedrático de Historia en la Universidad de Alcalá, relata con detalle la diabólica tortura del Obispo: (en hispanidad.com)

«La noche del 8 de agosto de 1936 fue a buscarle a la cárcel, donde lo tenían preso, un grupo compuesto por Santiago Ferrando, Héctor Martínez, Alfonso Gaya, Torrente el de la tienda de licores, y otros dos más.

Entre insultos y carcajadas comenzaron por atarle las manos por detrás con un alambre y lo amarraron, codo con codo, a otro preso más alto y recio que él. Y a continuación, le bajaron los pantalones, para ver si era hombre como los demás. Y entre humillaciones y vejaciones, Alfonso Gaya exclamó burlándose del obispo:

—¡Qué buena ocasión para comer cojones de obispo!

Todos aprobaron la ocurrencia con una carcajada infernal. Santiago Ferrando le dijo que si tenía valor que lo hiciese y, sin mediar palabra, Alfonso Gaya sacó una navaja de su bolsillo y le cortó en vivo los testículos, los envolvió en papel de periódico y se los guardó en un bolsillo. Al instante, saltaron dos chorros de sangre que enrojecieron las piernas del prelado y las del otro preso atado a su espalda. Las baldosas del suelo quedaron encharcadas. Le cosieron la herida con hilo de esparto, como hacían con los caballos destripados. Y, chorrreando sangre, le obligaron a subir por su propio pie al camión que le llevaría al cementerio donde pensaban asesinarlo. Como sus movimientos eran lentos, para que acelerara, lo empujaban y le insultaban:

—Anda tocino, date prisa —le dijo uno de sus verdugos.

De los insultos pasaron a los golpes, y uno de los verdugos le hundió el pecho con la culata de su fusil, provocándole una doble fisura en el costillar del lateral izquierdo.

En el cementerio dispararon contra los presos, pero teniendo cuidado deno herir de muerte al obispo, con el fin de que falleciese durante la noche desangrado. Los quejidos de su larga agonía se podían escuchar desde el hospital de San Julián, por lo que el doctor Antonio Aznar Riazueloavisó por teléfono al comité de vigilancia de las lamentaciones que se escuchaban desde el cementerio. Poco después de la llamada del médico, subió al cementerio un grupo de milicianos y lo remataron».

Martirio de Carmen García Moyón

Profesó en las Terciarias Capuchinas de Torrente (Valencia), en 1926, en el convento de Monte Sion, en donde se ocupaba de la peligrosa misión de dar catequesis a los niños, y de llevar la Eucaristía por las casas,  a pesar de que sabía que los milicianos del Frente Popular habían asesinado a los terciarios Capuchinos del convento de Torrente.

Los milicianos republicanos la detuvieron sólo por ser católica, y la llevaron al Barranco de les Canyes, en donde intentaron violarla.  Su resistencia impidió la agresión sexual de los republicanos, pero éstos la rociaron de gasolina y la prendieron fuego, convirtiéndola en una tea de fuego, muriendo dando gritos de «¡Viva Cristo Rey!», a pesar del terrible dolor que experimentaba.  Los milicianos, viendo su sencillo cuerpo sufriendo la tortura del fuego, se burlaron de ella hasta su muerte, que les llegó de inmundo gozo.

Fue elevada a los altares en el grupo de 233 mártires de la misma persecución beatificados por san Juan Pablo II en 2001.

Torturada durante 4 meses y enterrada viva

Carmen Godoy fue una cristiana entregada a ayudar a los pobres y hacer el bien durante muchos años. Y dio tales muestras de ejercitar la justicia y la caridad, que le mereció el reconocimiento de la sociedad de Adra (Almería). Lideró un movimiento de recogida de fondos para reconstruir la iglesia, que había sido quemada en 1933.

Y eso no se lo perdonaron los milicianos, por lo que al estallar la guerra en 1936 huyó a Madrid, para esconderse de sus perseguidores. Pero fue inútil, porque la detuvieron allí en agosto de 1936. Fue encarcelada en su casa, que la CNT había convertido en sede de su comité. Y allí comenzaron cuatro meses de torturas, por negarse a dar la lista de los que habían contribuido económicamente para la reconstrucción de la iglesia.

La despojaron de todos sus vestidos y tuvo que permanecer desnuda en una habitación entre sus propios excrementos. Así soportó las humillaciones de los hombres que llevaban sus carceleros, para que se burlasen de ella. Y para humillarla aún más, la exhibieron desnuda en una jaula en la que metieron con ella a un hombre también desnudo, que tenía perdido el juicio, para que la violara en la jaula a la vista de todos.

Le restringieron la comida y el agua. Todo lo que le ofrecían era un vaso con la orina de sus carceleros. Le rajaron uno de los pechos con un puñal, herida de la que nunca se recuperó. Y una noche de crudo invierno la metieron en las aguas heladas del puerto, para hacerla sufrir el ahogamiento. La Noche Vieja de 1936, ante la imposibilidad de sacarle los nombres de los benefactores de la parroquia, la subieron a un coche y la llevaron a la carretera de La Curva, donde uno de sus verdugos la violó. Después la llevaron a la Albufera de Adra, donde cavaron una fosa, le machacaron la cabeza con una azada y no quisieron esperar a que se muriese. La enterraron viva.

Fue beatificada el 25 de marzo de 2017. (Fuente: Causa General)

Tortura y asesinato de Piedad Suárez  («Piedaíta»)

«Piedaíta» —Piedad Suárez de Figueroa Moya— era una joven de 27 años natural de Villanueva de Alcaudete (Toledo). Fue detenida, torturada, violada y asesinada a principios de septiembre de 1936 junto a un grupo de cuarenta personas de la misma localidad.

El día 5 de ese mes fue llevada a un lugar conocido como Casas de Luján y apartada del grupo por 13 milicianos. Allí se produjo una violación en grupo en la que participaron, al menos, tres de los milicianos, uno de los cuales le mutiló un pecho. Su agonía terminó tras ser disparada por sus propios violadores. (Juan Pflüger)

Apolonia Lizárraga

El 8 de septiembre de 1936, Apolonia Lizárraga y Ochoa de Zabalegui ―más conocida por su nombre religioso, Apolonia del Santísimo Sacramento―, superiora general de la orden religiosa Carmelitas de la Caridad, que llevaba unos días detenida en la satánica checa de San Elías (Barcelona), fue aserrada viva y descuartizada y sus restos fueron echados como cebo para los cerdos que tenía el director de aquella cheka. Se cuenta también que, al proceder a la matanza de esos cerdos, algunos milicianos decían en son de burla que iban a hacer chorizos de monja.

Este martirio no fue tampoco ningún «privilegio» para la religiosa, ya que, al parecer, su destino era común para muchos de los detenidos en aquel antro del infierno.

Apolonia fue beatificada por Benedicto XVI el 28 octubre de 2007, en una ceremonia donde también subieron a los altares 498 mártires de la Guerra Civil.

Asesinato de 27 Hermanas Adoratrices en Madrid

El 18 de julio de 1936, La Casa General de las Adoratrices de Madrid fue ametrallada por los milicianos, por lo cual las religiosas alquilaron un piso en la calle Costanilla de los Ángeles, donde empezaron a refugiarse también adoratrices que estaban siendo amenazadas en otraspoblaciones, hasta que su número fue de 23 hermanas.

El secreto de la estancia de las hermanas en el piso de Costanilla de los Ángeles duró poco y, en septiembre, era ya un secreto a voces que el inmueble estaba ocupado por monjas. Aun así, no recibieron apenas visitas desagradables hasta que el 9 de noviembre, durante una alarma antiaérea en la que bajaron a la calle para ponerse a resguardo, fueron descubiertas por un grupo de milicianos comunistas cuando salían del portal del edificio.

Una vez terminada la alarma, las hermanas regresaron al piso, donde esperaban media docena de milicianos que las detuvieron inmediatamente para conducirlas a la checa de Fomento, donde fuerontorturadas y asesinadas. La mayoría de los cuerpos de las adoratrices fueron encontrados junto a la tapia del cementerio de La Almudena, donde reposan muchas de ellas.

Junto a ellas fueron fusilados muchos de sus protectores.

EL GENOCIDIO CATÓLICO DE LA REPÚBLICA Y EL FRENTE POPULAR (1931-1939)

(Extraído del libro EL HIMALAYA DE MENTIRAS DE LA MEORIA HISTÓRICA, de LAUREANO BENÍTEZ GRANDE-CABALLERO)

La puerta del infierno

La primera explosión anticatólica se produjo a los pocos días del nacimiento de la Segunda República, cuando los días 11, 12 y 13 mayo se produjeron en Madrid y otras zonas del sur y del Levante actos vandálicos de quema de conventos e iglesias ―ardieron más de 100, junto con bibliotecas, iglesias, colegios religiosos, residencias, asilos, centros de beneficencia,etc.―, que ocasionaron robos, sacrilegios y víctimas entre el estamento religioso ―fallecieron 33 religiosos y empleados de centros católicos―, mientras los gobernantes miraban para otro lado, temerosos de emplear la fuerza contra el pueblo, hasta el punto de que una parte importante de ellos justificaron aquel horror argumentando que era una respuesta a una imaginaria conspiración católico-monárquica que ponía en peligro la seguridad del nuevo Estado. Según señala Gabriel Jackson, «la mayoría de los ministros no quería que el nuevo régimen comenzara su existencia disparando contra españoles, convencidos de que las masas odiarían a un Gobierno que recurriera a la Guardia Civil ante las primeras señales de un motín».

Esta inhibición también mostraba una simpatía por el vandalismo anticatólico de los milicianos descontrolados. Cuando el católico Miguel Maura ―Ministro de la Gobernación― pidió la declaración del Estado de Guerra para que interviniera la Guardia Civil, Azaña le dijo que «todos conventos de España no valen la vida de un solo republicano».

Los socialistas hablaban de «destruir a la Iglesia y borrar de todas las conciencias su infamante influjo». Con la quema de conventos «el pueblo ya ha demostrado que con las carroñas eclesiásticas sabe encender hogueras de pasión y libertad», y, «si hizo blanco de sus furias a los inofensivos conventos, sean ahora sus moradores las víctimas de su furor».

Como decía Azaña, ¿no provenían los incendios del «hombre natural en la bárbara robustez de su instinto, puesto a demoler la historia de España, materializada en los templos?».

Esta obsesiva persecución a los católicos tuvo su plasmación legal en la Constitución de diciembre de 1931, aprobada sin consenso y sin referéndum, cuya principal característica era su acendrado laicismo, que alcanzaba su cénit en el famoso artículo 26 ―aprobado el 15 de octubre, con la ausencia de 223 diputados―que definía a las confesiones religiosas como «asociaciones sometidas a una ley especial», prohibiéndolas cualquier tipo de subvención estatal, (el presupuesto del clero se extinguiría en un plazo máximo de dos años), y sometiendo a las órdenes religiosas a una ley especial que les prohibiría, entre otras cosas, ejercer la enseñanza, y sus bienes podrían ser nacionalizados. También legalizaba la disolución de las órdenes religiosas «que constituyan un peligro para la seguridad del Estado, y sus bienes podrán ser nacionalizados». Otra desamortiazción.

En el artículo 27 se legislaba la necesidad de una autorización previa del gobierno para las manifestaciones públicas del culto, y la secularización de los cementerios. Por si esto no fuera suficiente, el artículo 48 instituyó la escuela laica y «unificada», manteniéndose la limitación de la actividad educativa de la Iglesia a «enseñar sus respetivas doctrinas en sus propios establecimientos», bajo la inspección del Estado.

El líder de la derecha, Gil Robles, advirtió a la mayoría parlamentaria: «Vosotros seréis los responsables de la guerra espiritual que se va a desencadenar en España».

La saga del holocausto católico continuó con la revolución de octubre de 1934, especialmente en el escenario de la insurrección asturiana, donde se incendiaron 58 edificios religiosos y se asesinó a 34 religiosos, a lo cual hay que añadir la inevitable destrucción de importantes obras del patrimonio artístico, como la Cámara Santa de la catedral de Oviedo. Por poner algunos ejemplos, el párroco de Rebolledo fue asesinado a culatazos, el de Valdecuna fue fusilado tras sufrir amputaciones, dos novicios pasionistas de Mieres fueron ahogados, y los nueve religiosos que atendían las Escuelas Cristianas fueron torturados y asesinados.

Pero lo más grave llegaría después del Alzamiento. ¿Cómo describir el horror causado en  España por el humo de Satanás? Paul Claudel (1868-1955) poeta y dramaturgo francés, escribió un famoso poema dedicado a los mártires españoles de la Segunda República, como prefa-cio al libro La persecución religiosa en España (París, 1937). El verso más famoso de este poema ha pasado a la leyenda: «Hermana España, santa España: tú ya elegiste: once obispos, (diez) y seis mil sacerdotes asesinados, y ni una sola apostasía». Estas palabras son el mejor resumen, la esencia del apocalipsis católico que desencadenó la República luciferina.

Sí, Santa España: 11.500 mártires, y ni una sola apostasía. «Las puertas del Cielo ya no bastan para ese tropel avasallador».

A partir del 18 julio 1936, en un período de tan sólo seis meses, cerca de 7000 miembros del clero fueron martirizados por los milicianos. En su obra Historia de la persecución religiosa en España (1961), Antonio Montero habla de 4.184 sacerdotes diocesanos ―incluidos 12 obispos y muchos seminaristas―, 2.365 religiosos y 283 monjas ―muchas de ellas previamente violadas―. El horror de estas matanzas puede comprenderse con un simple dato: en agosto de 1936 se mataba una media de 70 curas al día.

Precisando más estos datos, la cifra de muertos entre los miembros de la Iglesia católica, según dicha fuente se eleva a 6.832: 282 monjas, 13 obispos, 4.172 párrocos y curas de distinto rango, 2364 monjes y frailes (entre ellos 259 claretianos, 226 franciscanos, 204 escolapios, 176 maristas, 165 Hermanos Cristianos, 155 agustinos, 132 dominicos y 114 jesuitas).

A estas cifras hay que añadir las víctimas laicas, con lo cual el resultado final se acerca a las 10.000. 3.911 seglares fueron masacrados por motivos como asistir a Misa, llevar un escapulario, o estar afiliado a la revista católica «El debate»; también fueron martirizados casi 1.000 seminaristas.

Al igual que ocurrió durante la persecución del año 1931, las autoridades republicanas dejaron hacer a milicianos y anarquistas, sin mover ni una ceja. «El pueblo ―decían― siempre tiene razón».

Las masacres llegaron a tal grado de paroxismo, que cuando el gobierno republicano afirma el 25 mayo 1937 que debe haber libertad de culto, Solidaridad Obrera se ríe de esta medida, diciendo: «¿Libertad de culto? ¿Que se puede volver a decir misa? Por lo que respecta a Madrid y Barcelona, no sabemos dónde se podrá hacer esa clase de pantomimas: no hay un templo en pie ni un altar donde colocar un cáliz».

Las precisión casi quirúrgica de esta barbarie fue tal, que Andreu Nin ―jefe del POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista)― llegó decir que «el problema de la Iglesia nosotros lo hemos resuelto totalmente, yendo a la raíz: hemos suprimido los sacerdotes, las iglesias y el culto».

Hablando de Nin, en marzo del 37, José Díaz, jefe del partido que torturaría y asesinaría a Nin, se congratulaba diciendo que «En las provincias que dominamos (…) [hemos] sobrepasado en mucho la obra de los soviets, porque la Iglesia, en España, está hoy aniquilada».

En este contexto, los obispos decidieron firmar la carta colectiva redactada por el cardenal Gomá ―publicada el 1 de julio de 1937―, en la que los prelados denunciaban la persecución sufrida por la Iglesia y se manifestaban abiertamente partidarios de los «nacionales».

Sin embargo, la persecución que sufrió la Iglesia no fue una consecuencia de la carta colectiva. Según el cardenal Tarancón, «La verdad es que la gran matanza de sacerdotes se realizó cuando la Iglesia no se había definido, en ningún momento, por alguno de los dos bandos (…) Extraña-mente, todos aquellos muertos suelen atribuirse a la famosa carta colectiva del episcopado español: los rojos, en definitiva, habrían tomado represalias contra la posición adquirida por la Iglesia, pero es cierto lo contrario: la carta, de hecho, detuvo prácticamente la sangría… en reali-dad, fue la consecuencia de aquellas muertes y no lo contrario».

Las izquierdas justificaron el holocausto con la increíble mentira de que los religiosos disparaban desde los edificios eclesiásticos, e incluso envenenaban el pan, y con el tópico manido de culpar a la Iglesia de la pasividad obrera, pues prometía un paraíso imaginario a los trabajadores a cambio de aceptar sin rebelarse su explotación por la clase burguesa.

Argumento difícil de creer, si se tiene en cuenta la impresionante cobertura de beneficencia que la Iglesia realizaba entre la población más desfavorecida, en una época en la que no había casi prestaciones sociales que cubrieran sus necesidades básicas: escuelas, orfanatos, comedores, hospitales, centros de salud, centros de formación profesional… la labor social de la Iglesia era ingente.

Pero como toda esta asistencia a los desfavorecidos le quitaba su clientela a la izquierda, como la doctrina social de la Iglesia competía directamente con la ideología subversiva que la izquierda quería inocular en las clases trabajadoras, y como la Iglesia era un rival muy peligroso, había que eliminar su influencia preponderante.

Así, se dio el caso de que las parroquias más afectadas por el vandalismo rojo fueron aquellas que más dinamizaban la acción social entre los trabajadores, y no las que estaban enclavadas en los barrios más señoriales.

Este horror genocida sucedió sin que apenas se alzaran voces de denuncia entre los republicanos. El testimonio más esclarecedor a este respecto la dio Manuel Irujo, el ministro católico sin cartera del PNV, quien en un informe interno presentado ante el Consejo de Ministros el 7 enero de 1937 afirmaba que «Sacerdotes y religiosos han sido detenidos, sometidos a prisión y fusilados sin formación de causa por miles, hechos que, si bien amenguados, continúan aún, no tan sólo en la población rural, donde se les ha dado caza y muerte de modo salvaje, sino en las poblaciones. Madrid y Barcelona y las restantes grandes ciudades suman por cientos los presos en sus cárceles sin otra causa conocida que su carácter de sacerdote o religioso».

En el territorio republicano ―excepto en el País Vasco― se prohibieron las misas, las celebraciones de la semana Santa, y otras manifestaciones religiosas, como la cabalgata de los Reyes Magos.

La increíble magnitud represora de esta persecución puede comprobarse en el siguiente bando, promulgado por el Ayuntamiento de Játiva en 1936: «El Comité Revolucionario de esta ciudad ORDENA a todos los vecinos que depositen en la plaza pública más inmediata a su domicilio y en sitio que no interrumpan el tráfico, todos cuantos objetos, imágenes, estampas, etc… de carácter religioso tengan en su poder, con excepción de las que por ser de metales preciosos o corrientes o de alguna otra materia aprovechable puedan tener valor material, los cuales se depositarán igualmente entregándolos en el Departamento de Orden Público de este Comité. Se concede para esta operación el plazo de CINCO DÍAS pasado los cuales se realizará investigación en todos los domicilios y en el que se encontrasen objetos de los indicados serán declarados facciosos sus moradores y en tal carácter serán pasados por las armas. (Játiva, 24 de octubre de 1936. El comité revolucionario».

Además del holocausto sangriento, la persecución arrasó muchos edificios religiosos: fueron quemados totalmente 800 templos en Valencia, 354 en Oviedo, 48 en Tortosa, 42 en Santander, 40 en Barcelona… En cuanto a Madrid, de los 220 edificios religiosos que había, 45 fueron totalmente destruidos, 55 seriamente dañados, y el resto fueron robados y profanados.

Fueron parcialmente destruidos: Almería: todos; Barbastro: todos; Ciudad Real: todos; Ibiza: todos; Segorbe: todos; Valencia: más de 1.500; Gerona: más de 1.000; Vic: más de 500; Cuenca: todos menos 3; Madrid: casi todos; Cartagena: casi todos; Orihuela: casi todos; Santander: casi todos; Toledo: casi todos; Jaén: el 95%; Solsona: 325.

En Cataluña, en la diócesis de Tortosa se asesinó al 69% del clero regular, y en la de Barcelona asesinaron casi 1.000 sacerdotes, religiosos y religiosas. De los 500 templos y conventos de la provincia de Barcelona, solamente 10 quedaron en pie.

Como señala Vicente Cárcel Ortí  en su magnífico libro La persecución religiosa en España durante la Segunda República, este asalto a los edificios religiosos también incluía todo tipo de blasfemias y profanaciones: «En este contexto se explican hechos violentos y sacrílegos tan graves como la profanación directa de la Sagrada Eucaristía, realizada de mil formas: vaciando los sagrarios, destruyendo las formas consagradas, disparando contra el Santísimo Sacramento, comiendo sacrílegamente cuanto contenían los copones y bebiendo con cálices, arrojando y pisoteando por las calles las sagradas Hostias, convirtiendo las iglesias en cuadras y los altares en pesebres, destruyendo con especial ahínco las aras del altar, pues decía un cabecilla de los milicianos: “Romped aquella piedra del altar, porque sin ella no se puede decir misa”. Todo lo que tenía carácter sagrado fue destrozado. Tesoros históricos y artísticos de incalculable valor fueron pasto de las llamas: retablos, tapices, cuadros, custodias, vasos sagrados, ornamentos, libros, imágenes sagradas de grandes pintores y escultores.

Milicianos anarquistas profanaron los esqueletos de religiosos y religiosas, colocándolos en posturas obscenas en el interior de algunas iglesias, conformando un museo del horror cuya entrada cobraban a las hordas anticatólicas.

Monumentos insignes como el del Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles (Madrid), la estatua de bronce del Tibidabo de Barcelona, y otros numerosos ejemplos de la arquitectura y escultura religiosas quedaron abatidos».

Especialmente dramático fue el asalto al Cerro de los Ángeles, que estaba presidido por una gigantesca escultura del Sagrado Corazón de Jesús, al cual el rey Alfonso XIII había consagrado España en ese mismo lugar, el 30 de mayo de 1919.El primer asalto al complejo religioso del Cerro de los Ángeles se produjo el 23 de junio de 1936, cuando cinco jóvenes pertenecientes a la Acción Católica que se turnaban para defender el convento y el monumento fueron asesinados por un escuadrón de milicianos. Desde ese momento todo el complejo, situado en una zona elevada de gran importancia estratégica, quedó en manos republicanas hasta que fue recuperado por los nacionales. El Frente Popular decidió, lejos de aprovechar su uso estratégico, emplear el convento para instalar una checa en la que fueron asesinadas decenas de personas.

No contentos con ello, el 7 de agosto los milicianos —socialistas y anarquistas en su mayor parte—, realizaron el fusilamiento del monumento al Sagrado Corazón, y emprendieron las labores de demolición.

Empezaron intentando derribar la columna de sujeción de la estatua a mano, pero sus casi 900 toneladas de piedra lo hacían imposible, por lo cual optaron por dinamitar la base de la estructura.

El siguiente paso fue cambiar el nombre del entorno, que por deci-sión del Gobierno republicano —que no debía tener nada mejor que hacer—, pasó  a ser el «Cerro Rojo», en sustitución del Cerro de los Ángeles.

Ante este apocalipsis de destrucción, Paul Claudel escribía: «¡Y a vosotras, oh piedras, también os saludo desde lo más hondo de mi alma, santas iglesias exterminadas! Y a las estatuas rotas a martillazos, y a todas esas venerables pinturas, y a ese copón en donde uno de la C.N.T, antes de pisotearlo, gruñendo de gusto, revolvió baba y hocico».

Fue tal la magnitud del desastre, que el historiador de nuestra guerra Hugh Thomas afirmaba que «En ningún momento de la historia de Europa, y quizás incluso del mundo, se ha manifestado un odio tan apasionado contra la religión y todas sus obras».

En la pastoral colectiva de 1937, los obispos afirmaban: «Casi no hallaríamos en el Martirologio Romano una forma de martirio no usada… sin exceptuar la crucifixión; y en cambio hay formas nuevas de tormento que han consentido las sustancias y máquinas modernas». Todo ello, según palabras de Pío XI, «con un odio, una barbarie y una ferocidad que no se hubiera creído posible en nuestros días». Y NI UNA SOLA APOS-TASÍA.

«No existen razones políticas ni sociales en los asesinatos de los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas. Los asesinatos tuvieron una causa fundamental, un móvil único; el odio a la fe y el odio a la Iglesia. ¿Qué es lo que generó ese odio? Acaso sólo la historia inmediata de incoherencias, o la estructura económica y social, o la pobreza. Quizá esta descripción responda más a argumentos legitimadores a posteriori que a causas ciertas. Detrás existía una ideología materialista, nihilista y violenta por sistema que quiso imponer una utopía social que desarrai-gaba al hombre de su naturaleza trascendente y de la posibilidad de la felicidad plena» (José Francisco Serrano Oceja, Libertad Digital).

Monseñor Antonio Montero escribió que «en toda la historia de la universal Iglesia no hay un solo precedente, ni siquiera en las persecuciones romanas, del sacrificio sangriento, en poco más de un semestre de doce obispos, cuatro mil sacerdotes y más de dos mil religiosos». ¿Acaso no es suficiente este cuadro para no confundir ni confundirnos con la historia?

Como decía Paul Claudel, «La tierra española por todos sus poros ha bebido de la sangre de que estaba sedienta. Pero, de la carne que fue martirizada y estrujada, de la sangre fue derramada a espuertas, ni una sola partícula pereció, ni una sola gota se perdió, porque respetuosamente los ángeles han recogido todo cuanto fue derramado, y lo han trasportado a las mansiones celestiales».

Los ríos de color púrpura

Además de por su gran número de víctimas, la persecución destacó especialmente por su extremada brutalidad, ya que gran parte de las matanzas estuvieron precedidas por torturas psicológicas y físicas, por horribles tormentos que constituye una verdadera antología de la crueldad, título de un capítulo del libro de Vicente Cárcel, donde se exponen casos perfecta-mente documentados, referidos a Valencia en su mayoría.

Parafraseando a Claudel, «Mata, camarada, destruye, emborráchate y goza de mujer. ¡Eso, eso es la revolución proletaria, la feliz Arcadia marxista, la república de la democracia y la libertad! Desentierra los cadáveres de tus víctimas, camarada, ponles un cigarrillo entre los dientes, y después que traigan petróleo: que hay que abrasar a Dios. ¡Salve, iglesias destruidas! ¡Es hermoso para la iglesia de Dios subir entera al cielo en el incienso y en el holocausto!» Y NI UNA SOLA APOSTASÍA.

En Madrid echaron a varios sacerdotes vivos a la jaula de los leones que había en la Casa de Fieras que había en Parque del Retiro; en Camuñas, pueblo de Toledo, arrojaron vivos a tres sacerdotes a un pozo de 20 metros de profundidad, al que después se lanzaron objetos pesados para machacarlos cuando todavía estaban vivos; de las 283 religiosas asesinadas, fueron violadas 124. Y NI UNA SOLA APOSTASÍA.

Al capellán de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Valencia, Ángel Olmedo, le sacaron un ojo, le cortaron una oreja y la lengua, degollándole a continuación; el párroco de Santa María del Mar, Vicente Selfa, fue llevado al Saler, en las cercanías de Pinedo. Allí le ataron a un árbol, le rociaron con gasolina y le quemaron; el beneficiado de San Agustín, Vicente Peretó, fue llevado a la plaza de toros, en la que, además de sacarle los ojos, sufrió horribles mutilaciones, incluso la del sexo. Y NI UNA SOLA APOSTASÍA.

El anciano coadjutor de Jesús Pobre, Vicente Borrell, después de sufrir malos tratos durante la detención y conducción al lugar del suplicio, en la Garganta de Gata, en el término municipal de Teulada, fue desnudado totalmente y martirizado de mil suertes y, vivo aún, le mutila-ron, metiéndole a viva fuerza en la boca las partes viriles, para, segundos después, rematarle a descarga de fusil.

El coadjutor de Castalia, Silvino Prats, fue obligado a levantar los brazos junto a un pino, disparándole contra las manos y los pies primero, después contra distintas partes del cuerpo, salvando el corazón y la cabeza, un total de veintidós tiros de pistola; en todo este tiempo fue objeto de burlas, escarnios y crueles torturas: tuvo una agonía muy lenta; al cura de Parcent, José Llompart, antes de asesinarle le pincharon con un hierro afilado, intentaron sacarle los ojos con la cruz de su rosario y le arrancaron tiras de su piel. Y NI UNA SOLA APOSTASÍA.

El capellán del Ave-María de Benimámet, José Pelluch Escrivá, fue detenido en Albal, atado vivo a un tranvía y muerto. Cuando unos amigos preguntaron dónde estaba su cadáver, se les contestó: «Id a buscar los trozos con una espuerta».

El anciano párroco de Navarrés, Vicente Sicluna Hernández, a pesar de hallarse enfermo en cama y casi moribundo, fue asesinado en Bolbaite y después su cadáver arrastrado por las calles del pueblo entre burlas y gritos; el director espiritual del reformatorio de Godella, Pascual Tatay Sanjulián, después de haber sido torturado en una mazmorra, fue arrojado atado de pies y manos a un horno de cal, que estaba ardiendo. A los pocos minutos se había consumido totalmente, después de haber gritado: «¡Viva Cristo Rey!». Y NI UNA SOLA APOSTASÍA.

En Fuente de Cantos (Badajoz), los milicianos encerraron en la iglesia a 56 personas —incluyendo dos mujeres y dos niños—. A las 3 de la tarde cerraron las puertas, dejando abiertas dos ventanas frente al Ayuntamiento, procediendo luego a incendiar el templo con gasolina: doce personas murieron abrasadas por el fuego.

El cura de Albalat de la Ribera, Carlos Giner Martínez, fue torturado en su mismo pueblo —seguido por su anciana madre, que pedía lastimosamente compasión para él—y, después de haberle atravesado el cuerpo con agujas saqueras y cortada la lengua, fue colgado de un árbol; todo ello entre insultos soeces y burlas obscenas.

En la iglesia de San Elías de Barcelona, convertida en la checa más temible, su director arrojaba a sus perros los cadáveres de los cuerpos masacrados ―con hierros candentes, picanas eléctricas en genitales, levantamientos de uñas, palizas, ahogamientos con agua, mutilaciones― pero después de arrancarles los dientes de oro, por supuesto…

Y NI UNA SOLA APOSTASÍA.

En la inmensa mayoría de los casos, se dio elegir a las víctimas entre la apostasía o el martirio, pero todos prefirieron derramar su sangre antes que renunciar a su fe.

Por ejemplo, un miliciano de Fuenlabrada contaba: «Hemos matado a los frailes de Griñón, pero han sido más valientes que jabatos, pues les mandamos dar un viva a Rusia y nos han contestado: “¡Viva Cristo Rey!”. Eso solo bastaba para que los hubiésemos matado». Algo parecido tuvo lugar con lo que dijeron los asesinos de mercedarios de El Olivar (Teruel): «Los dos legos que hemos matado, los hemos matado porque eran estúpidos, porque no querían renegar de la fe y no querían blasfemar de Dios como nosotros les exigíamos, sino que respondieron con un ¡Viva Cristo rey! y esto repetidas veces. No hay Dios, pero si hubiese estos son dos santos».

A veces, las víctimas escribían notas de despedida a sus familiares, y a sus congregaciones religiosas. Un ejemplo es el del laico Francisco de Paula Castelló Aleu, en Lérida, que escribió a su novia: «¡Pobre Mariona mía! Me acontece una cosa extraña. No puedo sentir aflicción alguna por mi muerte. Una alegría extraña, interna, intensa, fuerte, me invade todo. Me siento envuelto en ideas alegres como un presentimiento de la Gloria. Quisiera hablarte de lo mucho que te he amado y de la ternura que te reservaba, de lo felices que hubiéramos sido. Pero para mí todo eso es secundario. He de dar un gran paso. Una sola cosa he de decirte: cásate si puedes. Yo desde el Cielo bendeciré tu unión y tus hijos. No quiero que llores, no lo quiero. Debes estar orgullosa de mí. Te amo».

El hermano Aurelio Ángel Boix Cosials, beatificado junto con otros 17 benedictinos de El Pueyo, escribió a sus padres: «Considero una gracia especialísima dar mi vida en holocausto por una causa tan sagrada, por el único delito de ser religioso».

Especialmente cruel fue el holocausto católico en Andalucía. En Málaga exterminaron a la mitad de su clero, hasta el punto de que gran parte de su patrimonio religioso, artístico, cultural e histórico se destruyó para siempre. El general Gómez García Caminero, gobernador militar de la plaza, envió a Madrid un telegrama en el que decía: «Ha comenzado incendio iglesias. Mañana continuará».

Poco más de seis meses duró el dominio rojo en Málaga, pero ese tiempo bastó pasto para que fuera perseguido la mitad de su clero diocesano, especialmente el clero secular. Durante la noche del 30 al 31 agosto, hubo más de 100 asesinatos.

Un tercio del clero diocesano de Jaén fue exterminado, mientras que en Almería, en el primer semestre de 1936, fueron asesinados 65 sacerdotes de un total de 190. En la noche del 29 al 30 agosto fueron asesinados los obispos de Almería y de Guadix, junto con otros y sacerdotes y seglares.

Los apartados y lejanos pozos almerienses de Tabernas fueron desde finales de agosto de 1936 el sitio preferido para deshacerse de los presos, que en algunas ocasiones, después de ser fusilados, todavía estaban vivos cuando caían a la cima, por lo cual se les arrojaban encima piedras y cal viva. Por ejemplo, en el pozo de Cantaviejas aparecieron 80 cadáveres.

La Virgen del Carmen, de la parroquia de San Sebastián, fue profa-nada, al igual que otras muchas, antes de ser destruida. Los mozalbetes iban por las calles en grupos, vestidos con ornamentos y parodiando el rito sagrado. En la iglesia de Santa Clara se abrieron las fosas del cementerio y se arrastraron las momias de las monjas fallecidas recientemente. También en la parroquia de San Pedro se expusieron esqueletos en la calle.

En Motril, el párroco don Manuel Martín Sierra se negó a huir, prefiriendo quedarse para no abandonar a sus ovejas, y fue muerto a tiros en el atrio de su propia Iglesia, teniendo el crucifijo en las manos, por haberse negado a preferir los gritos blasfemos que exigían los asaltantes.

Un franciscano describía así el horror ocurrido en las cámaras de la cárcel de Azuaga: «De ordinario, las palizas y las propuestas de blasfemia precedían a los fusilamientos. La práctica del tribunal rojo que juzgaba era, antes de condenar, obligar a los reos a que blasfemasen. Como no lo lograban,  seguían luego los martirios más monstruosos». Entre ellos, el vaciamiento de ojos, fractura de espinas dorsales, extracción de órganos delicados del cuerpo, etc.

En cuanto a Sevilla, 19 establecimientos religiosos fueron destruidos total o parcialmente en los años 1931, 1932 y 1936. Fueron incendiados y saqueados templos parroquiales, iglesias, sedes de hermandades y cofradías, archivos, conventos… Un total de 596 objetos de arte religiosos pudieron ser catalogados como perdidos, y casi un centenar más quedó sin identificar por carecer de documentación o cualquier clase de referencia. Los retablos desaparecidos sumaron cien.

La iglesia de San Román sufrió una completa destrucción en la fatídica noche del 18 julio 1936, otro episodio nefasto del apocalipsis sevillano, noche en la que se produjeron incendios devastadores en muchos templos de la ciudad, como San Marcos, Ómnium Sanctórum, San Gil, Santa Marina, San Juan de la Palma, las Salesas, San José,  Monte-Sión, Nuestra Señora de la O….

En esta última parroquia, un grupo de satánicos consiguieron entrar en el templo utilizando las llaves que le habían arrebatado al párroco después de una brutal agresión. Durante el asalto, sacaron las imágenes de la Virgen de la O y de Nuestro Padre Jesús Nazareno a la calle Castilla, y allí les sacaron los ojos, y fueron salvajemente mutiladas.

En la parroquia de San Bernardo, las hordas quemaron el exterior del templo, y sacaron a la calle las imágenes del Santísimo Cristo de la Salud, María Santísima del Refugio, San Juan y la Magdalena, que fueron quemadas. El horror provocado por estos iconoclastas luciferinos afectó de manera especial al Crucificado de la Salud, que fue arrancado de la cruz y después seccionado en pedazos para que pudiera salir por la puerta de la iglesia.

Más «artística» fue la destrucción de la parroquia de San Roque, que fue totalmente destruida mientras un trío musical amenizaba la velada.

La destrucción se cebó también en las cofradías sevillanas, y alcanzó su paroxismo en las violencias contra el clero regular y secular, y contra las religiosas, que sufrieron numerosos fusilamientos, humillaciones y violaciones.

Pero entre todos los mártires andaluces brilla con luz propia el martirio del joven de 20 años Antonio Molle Lazo, requeté perteneciente al Tercio de Nuestra Señora de la Merced, hecho prisionero el 10 agosto de 1936 mientras defendía la villa de Peñaflor. Los milicianos les torturaron salvajemente, masacrándole la nariz, cortándole lentamente las orejas, clavándole gruesos clavos en los ojos, rompiéndole huesos, con el fin de obligarle a gritar «¡Viva Rusia!». Sin embargo, Antonio no cesaba de repetir «¡Viva Cristo Rey! ¡Viva España!», grito con el que entregó su vida en martirio. Fue el primer mártir beatificado de la Guerra Civil, y su cuerpo incorrupto se encuentra en la iglesia del Carmen de Jerez, con fama de haber realizado muchos milagros a través de su intercesión. 

RESOLUCIÓN DEL PARLAMENTO EUROPEO CONTRA LOS CRÍMENES DEL COMUNISMO

Escrito por Guillermo Rocafort. Para consultar el texto completo de la resolución del Parlamento europeo contra el comunismo, pinche aquí:

http://www.europarl.europa.eu/doceo/document/RC-9-2019-0097_ES.html

El pasado dieciocho de septiembre del presente año 2019, el Parlamento europeo aprobó una resolución común sobre la importancia de la memoria histórica europea para el futuro del continente, en donde se condena expresamente los horribles crímenes cometidos por los comunistas en toda Europa sin excepción, equiparándolos a los cometidos por los nazis, aunque éstos fueran muchos menos (17 millones frente a los más de 100 millones del comunismo)

Esta Ley de Memoria Histórica Europea considera textualmente que “deben mantenerse vivos los recuerdos del trágico pasado de Europa, con el fin de honrar la memoria de las víctimas, condenar a los autores y establecer las bases para una reconciliación basada en la verdad y la memoria” y “pone de relieve que la Segunda Guerra Mundial, la guerra más devastadora de la historia de Europa, fue el resultado directo del infame Tratado de no Agresión nazi-soviético de 23 de agosto de 1939, también conocido como Pacto Molotov-Ribbentrop, y sus protocolos secretos, que permitieron a dos regímenes totalitarios, que compartían el objetivo de conquistar el mundo, repartirse Europa en dos zonas de influencia”.

El Parlamento Europeo “pide a todos los Estados miembros de la Unión, incluida España, que hagan una evaluación clara y basada en principios de los crímenes y los actos de agresión perpetrados por los regímenes comunistas” y “pide a todos los Estados miembros que conmemoren el 23 de agosto como Día Europeo Conmemorativo de las Víctimas del Estalinismo y del Nazismo a escala tanto nacional como de la Unión”, además de señalar que en algunos Estados miembros siguen existiendo en espacios públicos (parques, plazas, calles, etc.), monumentos y lugares conmemorativos que ensalzan los regímenes comunistas.

En España, habiendo sufrido lo que es el terror comunista en una amplia parte de nuestro territorio bajo el Frente Popular durante el periodo 1936-1939, nunca se tenía que haber legalizado el Partido Comunista durante la transición, por desestabilizador y violento, ni tampoco ninguna figura política de sus arrabales terroristas, como son las marcas políticas de la ETA, de clara inspiración comunista.

En cuanto a la eficacia jurídica de la Resolución europea, es evidente que contiene declaraciones históricas contundentes, que expresan el sentir mayoritario del Parlamento, e insta a los Estados miembros, incluida España, para que adopten medidas relacionadas con esas declaraciones.

El Tribunal de justicia de la Unión Europea ha declarado que las Jurisdicciones nacionales deben tener en cuenta este tipo de declaraciones al interpretar las disposiciones nacionales para asegurar su puesta en práctica.

Esto permitiría claramente la aplicación la Ley de la Memoria Histórica en España a aquellas personas del Frente Popular con ideología socialista y comunista que provocaron la guerra civil, o para solicitar la retirada de los símbolos socialistas y comunistas relacionados con ese periodo en el que Stalin se convirtió en el principal apoyo del Frente Popular, y superar así la actual visión sectaria de la Dirección General de la Memoria Histórica que considera que el PSOE ni ninguno de sus antiguos miembros pueden ser objeto de aplicación de la Memoria Histórica; sus crímenes, latrocinios y desmanes, gracias a esta Ley de la Memoria Histórica Europea, han dejado de ser impunes.

Los comunistas y socialistas en España lo tienen muy difícil a partir de ahora para mantener su sectaria visión de la Memoria Histórica, pues ésta ahora mismo les alcanza de forma directa y contundente.

La Memoria Histórica Europea ha venido para quedarse y les señala directamente; es la Unión Europea la que acusa directamente a los comunistas españoles (e indirectamente a los socialistas) por su pasado de crímenes, latrocinios, impunidades y asesinatos, que en cualquier país del Este de Europa les habría llevado directamente a su ilegalización.

NERUDA, EL POETA DEL MAL: ODA A STALIN

Escrito por Javier Giral Palasí.

  ¿Desconocía el poeta Pablo Neruda que los comunistas habían convertido sus países en cárceles, o los más de 20 millones de asesinados por Stalin que Kruschev denunció ante el Soviet Supremo de la URRS una vez muerto el genocida?  Con indiferencia  del rastro  de muerte  que  iba dejando la ideología más terrorífica, Neruda siguió activo en la política del Partido Comunista hasta el final de su vida. El poeta chileno, tan vinculado al Frente Popular de la II República española, a la muerte de Stalin acaecida en 1953, le dedicó una  Oda al tirano rojo.

  Si ustedes se encontrasen una publicación con una Oda a Hitler sin duda les chocaría y les inquietaría, sería extraño que el mundo de la cultura que conocemos hubiera salvado a ese autor. Pero no sucede igual con los comunistas, a pesar  del  terror  rojo  cuantitativa y cualitativamente muy superior al de los nacional-socialistas. Sería razonable que si se ha mandado al nacional-socialismo al basurero de la Historia se hiciera lo propio con los apologistas del comunismo. Si bien en el caso de los intelectuales lo que se ha de valorar es fundamentalmente su obra artística, aunque no se haga igual con los intelectuales que apoyaron al bando nacional, que han sido desterrados de las escuelas, cuando no han podido hacerlo por su magnitud internacional, han silenciado sus inclinaciones políticas, como sucede con el franquista Dalí.

  Al chileno Neruda sin embargo le dieron el premio Nobel de Literatura en 1971, sin importar que fuera un comunista recalcitrante y estalinista hasta el final de sus días; un premio a una Obra en la que pueden celebrarse sus despolitizados poemas de amor, pero a quien no le falta el ataque directo a la conquista de América por España, agitando la leyenda negra en su Canto General.

  A continuación reproduzco algunos versos de Neruda, con los comentarios acertados que hizo José Ignacio del Castillo en un artículo de Libertad Digital, así que también los reproduzco, a modo de acotaciones a la lírica estalinista de Neruda…

  “A nadie se le escapa que Pablo Neruda fue un escritor políticamente comprometido. La palabra hasta suena bien, sobre todo si se oculta con quién, y para qué, fue el compromiso. Veamos la siguiente joyita:

“Unión Soviética, si juntáramos
toda la sangre derramada en tu lucha,
todo lo que diste como una madre al mundo
para que la libertad agonizante viviera,
tendríamos un nuevo océano

grande como ninguno
viviente como todos los ríos,
activo como el fuego de los volcanes araucanos.
En este mar hunde tu mano
hombre de todas las tierras,
y levántala después para ahogar en él
al que olvidó, al que ultrajó,
al que mintió y al que manchó,
al que unió con cien pequeños canes
del basural de Occidente
para insultar tu sangre,
Madre de los libres…”

  Supongo que los responsables del Premio Nobel de Literatura, los mismos que negaron el premio a Borges por recoger un galardón en el Chile de Pinochet, debieron valorar que bautizar a la Unión Soviética como Madre de los libres, que considerar a Occidente como un basural y que hacer un llamamiento al asesinato de todos aquellos que denunciaran el bolchevismo, significaban méritos extra a la hora de su elección. Si no, que se lo pregunten a Günther Grass, a José Saramago o a Dario Fo.

  Como no van a tener la oportunidad de escucharlos en las hagiografías que se avecinan para este aniversario, allá van estos versos, perla de la poesía de habla hispana:

“Stalinianos. Llevamos este nombre con orgullo.
Stalinianos. Es esta la jerarquía de nuestro tiempo.
En sus últimos años la paloma
La Paz, la errante rosa perseguida, se detuvo en sus hombros
y Stalin, el gigante, la levantó a la altura de su frente.
Así vieron la paz pueblos distantes.”

  Supongo que entre los pueblos benditos con la paz estaliniana a los que se refería Neruda se incluían Corea, Lituania, Letonia. Estonia, Rumania, Grecia, Bulgaria, Polonia o Finlandia. No seamos impertinentes. Seguramente se referiría a la paz de los cementerios.

  Para concluir, bueno será reproducir los infames, especialmente para las decenas de millones de sus víctimas, versos de “Las uvas y el viento”

“Junto a Lenin
Stalin avanza
Y así, con blusa blanca

Con gorra gris de obrero
Stalin,
Con su paso tranquilo
Entró en la Historia acompañado
de Lenin y el viento…”

  ¿Recuerda alguien dónde están los poetas que escribieron algo similar de Hitler o Mussolini? ¿Recibiendo homenajes y recuerdos o en el estercolero de los olvidados? En fin, descansen en paz los tres –Lenin, Stalin y Neruda–. Tanta “gloria” se llevaron como paz nos dejaron.”